miércoles, 17 de febrero de 2016

CAPITALIZACIÓN DE RESISTENCIA


Expedición exploradora del Chaco con caciques
aborígenes de la reg

Las capitales del Chaco
     La Gobernación del Chaco contó, desde que fue creada, con varias capitales o más propiamente sedes gubernativas, pues el término “Capital” aparece recién en 1884 cuanto se sanciona la Ley 1532 de creación de Territorios Nacionales. El primer asiento gubernativo fue Villa Occidental (actual Villa Hayes en el Paraguay), cuando el Presidente Sarmiento creó la Gobernación del Chaco en 1872. Luego, después de la devolución de la Isla del Cerrito por el Brasil, estuvo por breve tiempo en la Isla del Cerrito (desde el 1ro. De Noviembre de 1876 a Febrero de 1877), para retornar nuevamente a Villa Occidental hasta 1879. En este año Argentina debió entregar la Villa al Paraguay, en cumplimiento del fallo arbitral del Presidente Norteamericano Rutherford Hayes. Después de esto el Coronel Luis Jorge Fontana, en su carácter de Gobernador Interino, trasladó la sede del Gobierno a la localidad de Formosa, fundada por él el 8 de Abril de 1879, hasta 1884 cuando se organizaron los Territorios del Chaco y Formosa.
Coronel Manuel Obligado, Primer
Gobernador del Chaco. 1885-1887

Resistencia declarada Capital del Territorio.
     Cuando el Coronel Manuel Obligado fue designado Gobernador del Territorio del Chaco por decreto del 25 de Noviembre de 1885, se confió esta responsabilidad a un conocedor de toda la región, pues había sido Comandante de la Frontera Norte y en ese carácter había acompañado a la Comisión Exploradora Foster-Seelstrang a elegir el sitio y trazar la Colonia Resistencia en el paraje “San Fernando”. Tenía la misión de organizar y administrar el nuevo Territorio, proponer su división departamental y a su capital.
     Sobre la base de sus observaciones en el terreno, propuso a cada una de las colonias ya fundadas en el Chaco como cabecera de los departamentos. Estos eran: Avellaneda, Villa Ocampo, San Antonio de Obligado, Las Toscas, Florencia (en el actual territorio santafesino); y en lo que es hoy el Chaco, Resistencia, Guaycurú, Solalinde y Martínez de Hoz. Los límites eran los Río Paraná y Paraguay el Este y el Meridiano 60 al oeste, más allá del cual dominaban el territorio las aguerridas tribus originarias.
      Al hacer su propuesta, Obligado detalló la situación de las colonias ya fundadas, su población, progreso y sus comunicaciones terrestres y fluviales. En base a estos datos, el Vicepresidente de la Nación Francisco Madero –en ejercicio de la Presidencia en ausencia del Presidente Roca- dictó el Decreto del 21 de Febrero de 1885, por el cual se establecía la división departamental propuesta, se declaraba capital del Territorio al Departamento Resistencia (Artículo 3) y se  autorizaba al nuevo funcionario a fijar las cabeceras de los restantes departamentos.

Panorama poco promisorio.
      En esos momentos Resistencia apenas despuntaba como una población organizada. Se trataba de un modesto asentamiento donde supervivían 2.049 personas, habitando ranchos de paredes de estanteo y techos de paja, donde apenas se anunciaban ya algunas construcciones de ladrillo, todas circundadas de quintas y chacras, que alternaban con el espeso monte y el malezal, surcado el terreno por varios arroyos y riachos, alternados de tanto en tanto por lagunas y esteros.
    El poblado aún carecía de calles, y sólo contaba con sinuosos senderos mediante los cuales los pobladores de comunicaban entre sí. Subsistía el peligro de los ataques aborígenes, especialmente sobre las poblaciones más alejadas del núcleo principal. En los obrajes aún trabajaban muchos aborígenes pacíficos junto a la nutrida peonada de origen correntino. Escaseaban las comunicaciones, aún con localidades cercanas como el puerto de Barranqueras, adonde se podía llegar atravesando penosamente los cursos de agua y los senderos que se volvían intransitables los días de lluvia.

"Alistando troncos" óleo de Alfredo Pértile. Peones de obraje
de los alrededores de Resistencia.
Un informe realista.
      No obstante reconocer las ventajas de la situación de la Colonia con respecto a Corrientes, la fertilidad del suelo y la laboriosidad de sus habitantes, Obligado señalaba las grandes falencias que existían en materia de seguridad, caminos e infraestructura edilicia para las oficinas del gobierno. También deploraba la situación de los colonos, al expresar en uno de sus informes:
      “Encontrándose esta capital rodeada de bañados y sus caminos interceptados por cañadones y esteros, los pobladores no pueden exportar sus productos con ventaja, sino construyendo el referido camino, razón porque los colonos (… ) se encuentran desde hace siete años estacionarios y pobres (…) muchos de ellos no podrán pagar su deuda, y una vez que se construya el referido camino, podrán exportar sus productos sin el recargo de fletes que tienen ahora y que los hace no usufructuar su trabajo”.
     Para esa época ya se había concretado el trazado definitivo de la Colonia con la tercera y última mensura, a cargo del Agrimensor Carlos Tassier, la que fue aprobada por Decreto del 25 de Setiembre de 1884. Pudo así legalizarse la ocupación de las dos terceras partes de las 14.000 hectáreas que alcanzaba el perímetro de la nueva Capital, donde pastaban ya unas 10.000 cabezas de ganado vacuno, pertenecientes en gran parte a los colonos que arribaron en esos años.

Una visión de futuro.
      En la Resistencia de entonces no faltaban algunos tímidos adelantos: existían dos molinos movidos a vapor, varios hornos para ladrillos, una destilería de alcohol propiedad de Carlos Boggio ubicada en La Liguria, y algunos pequeños establecimientos industriales. Obligado, a pesar de las deficiencias descriptas, tenía fe en el desarrollo futuro de las colonias y de la extensa jurisdicción a su mando. En tal sentido se dirigió a las autoridades anunciándoles la necesidad de dotar a las mismas de sus instituciones civiles:
Mapa del Territorio del Chaco con los límites de
1884.

     “Los Territorios del Chaco, Sr. Ministro, son más poblados de lo que comúnmente se cree como lo va a demostrar el censo y lo puedo asegurar a V.E. por el conocimiento personal que tengo de aquellos territorios y su vecindario, y a beneficio de las leyes de tierras últimamente adoptadas por el Congreso Nacional, la población fluye rápidamente, razón por la cual hay urgencia en atender el establecimiento de autoridades civiles.”
     Sin embargo, poderosos intereses de empresarios codiciosos de la riqueza forestal chaqueña, lograron que el Congreso Nacional sancionase la Ley 1894 del 13 de noviembre de 1886, por la cual se fijó el límite sur del Territorio en el Paralelo 28, perdiendo así el Chaco todas las florecientes colonias que se encontraban al sur de esa línea hasta el Arroyo del Rey. Sumamente afectado por esta medida, que privaba a su Gobernación de las más fértiles y promisorias tierras, el Gobernador Obligado se trasladó a Buenos Aires y presentó su renuncia al cargo el 7 de Marzo de 1887, argumentando motivos de salud.
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 BIBLIOGRAFIA

Altamirano, Marcos. La colonización de Resistencia. Resistencia, Moglia, 2007.
Alumni, José. El Chaco, figuras y hechos de su pasado. Resistencia, Moro, 1951.
Gómez, Hernán. Historia de la Gobernación del Chaco. Buenos Aires, 1939.
López Piacentini, Carlos. Historia de la Provincia del Chaco, T. V. Resistencia, Región, 1979.
Maeder, Ernesto. Historia del Chaco. Buenos Aires, Plus Ultra, 1997.
Memorias del Territorio Nacional del Chaco. 1885-1899. Resistencia, Inst. de Historia, Fac. de Humanidades, UNNE, 1985.

martes, 12 de enero de 2016

ORIGEN DE LAS VOCES “CHACO” Y “GUALAMBA”

Explicación de los primeros cronistas.
     Desde el comienzo de la Conquista, los españoles dieron el nombre de “Chaco” o “Chaco Gualamba” a una extensa comarca boscosa que se encontraba al Oriente de la Provincia del Tucumán y de las sierras subandinas, y cuyos límites naturales por el Este llegaron a ser los ríos Paraguay y Paraná. Los diversos cronistas que se ocuparon de describir esta región y a los pueblos que la habitaban, nos dejaron distintas interpretaciones sobre el origen de este vocablo.
     El historiador jesuita del Siglo XVIII Pedro Lozano sostuvo que la voz “chaco”, de origen quichua, designaba a una gran junta o reunión de naciones indígenas, que encontraban en esa región un seguro refugio para sus correrías. Dice sobre esto en su “Descripción Chorográfica del Gran Chaco…”:
Imagen
Edición del S. XVIII de la obra de
Pedro Lozano sobre el Chaco
 “La etimología de este nombre, Chaco, indica la multitud de las naciones que pueblan esta región. Cuando salen a cazar los indios y juntan de varias partes las vicuñas y guanacos, aquella muchedumbre junta se llama Chacu, en lengua quichua, que es la general del Perú, y por ser multitud de naciones las que habitan las tierras referidas, les llamaron a semejanza de aquella junta, Chacu, que los Españoles han corrompido en Chaco.”

    Otros cronistas, como el también misionero jesuita Joaquín Camaño S. J., expresó que esta palabra tuvo su origen en un sistema de cacería de vicuñas que practicaban los naturales.
     Por su parte el cronista José Jolís S.J., en su “Ensayo sobre historia natural del Gran Chaco”, sostuvo que este nombre fue aplicado por los aborígenes a aquellos lugares donde existían gran variedad de animales y a las cacerías que allí se efectuaban. Agrega Jolís que en determinadas épocas estas cacerías eran realizadas por el Inca o por sus gobernadores, y que en dichos lugares se construían reparos de piedra donde se encerraban a los animales cazados. Uno de estos sitios más renombrados –denominados “chacu” por los indígenas- se ubicaba en la jurisdicción de la ciudad de Salta, al Este de la ciudad de Jujuy. De este sitio tomó el nombre toda la región boscosa que se extendía de esta ciudad hasta la ciudad de Tarija (actual Bolivia).
      El Padre Martín Dobrizhoffer S.J., en su “Historia de los Abipones” también vinculó al nombre “Chacu” con las cacerías que efectuaban los aborígenes, pero señaló que esa voz quichua designaba a “un cúmulo de fieras muertas en la caza y colocadas en el mismo lugar”, y que como esa región era asilo y refugio de muchos pueblos indígenas, se le dio el nombre de “Chaco” desde muy antiguo.
    El misionero jesuita Gaspar Osorio, precisó mejor en 1630 la ubicación geográfica  del Chaco: “Está el Chaco en el riñón y en el medio de estas provincias que le tienen como cercado, que son Potosí, La Plata, Santa Cruz de la Sierra y Tucumán.”

La cacería de “ojeo”.
      El ya citado Padre Camaño en su obra “Noticia del Gran Chaco” escrita en,  1778 describe la cacería de vicuñas que realizaban los aborígenes de Humahuaca, en el Norte de la provincia de Salta, en términos muy gráficos:
      “El modo de cazarlas es distribuirse muchos cazadores de una compañía por los contornos de un determinado sitio, que tienen señalado, y dispuesto, o como murado para este fin: espantarlas por todas partes hacia el tal sitio, y cercarlas en él unos, mientras los otros dentro de aquel recinto las van corriendo y cogiendo, o derribando con las armas de caza que llevan. Este modo de cazar, y la junta misma, o recluta misma que hacen de vicuñas, o de cualquiera otra especie de animales, que cazan en esa manera, se llama Chacu en la Lengua General del Perú, que dichos indios hablaban y hablan hasta el presente. El mismo nombre dan a los sitios que tienen destinados para esa especie de caza.”
       El Padre Camaño también nos explica de qué manera este nombre pasó a designar a las tierras situadas al Oriente de la ciudad de Jujuy, hasta ser aplicado a toda la extensa llanura boscosa conocida posteriormente por “El Gran Chaco”. Dice que los conquistadores españoles que ocuparon la parte Norte del Tucumán, en su trato con los aborígenes escuchaban con frecuencia que éstos querían ir al Chacu, significando que deseaban dirigirse a cazar o al sitio o lugar de cacería. Como aquellos no entendían bien el significado de estas expresiones, creyeron que los naturales llamaban Chacu a aquellas tierras a donde iban o adonde señalaban cuando se les interrogaba hacia donde quedaba esa comarca. Así terminaron designando con ese vocablo a toda la extensa región situada al oriente de Chichas en el Norte de Tucumán, y continuaron haciéndolo a medida que penetraron con sus expediciones, a falta de otro topónimo. De este modo, un nombre que al principio sólo designaba una zona reducida de la frontera del Tucumán, bañada por el Río Bermejo en su curso Superior, terminó designando a toda la inmensa región que ocupa el centro de América del Sur y es compartida por Argentina, Paraguay y Bolivia.


La primera mención documental.
    La primera vez que la voz “Chaco” se aplica en sentido toponímico o geográfico es –según el Historiador López Piacentini-  en la Probanza de Servicios de Cristóbal González del 13 de Enero de 1589, un miembro de la expedición organizada por el Gobernador del Tucumán Ramírez de Velazco con la finalidad de fundar una ciudad en las márgenes del Río Grande o Bermejo. En este documento el Gobernador señala que “Chaco Gualamba es la otra parte del Río Bermejo, cerca de la Cordillera de los Chiriguanos.” Como se ve, estas tierras, situadas al Sudeste de la ciudad de Santa Cruz de la Sierra, estaban muy lejos de abarcar toda la región que posteriormente fue conocida como El Gran Chaco. Un mapa de Sansón D`Abbeville de 1650 documenta la zona restringida situada al Norte del Río Bermejo, que entonces era conocida con ese topónimo. Pero la cartografía jesuítica del Siglo XVIII registra muy bien la amplitud geográfica que había adquirido posteriormente esa designación.
Mapa del Chaco del Siglo XVIII incluida en la obra
"Historia de los Abipones" de Martín Dobrizhoffer
     En el mismo sentido se pronuncia el historiador Ramón Tissera en un escrito sobre el origen del nombre “Chaco” y “Chacogualamba” publicado en la Revista de la Junta de Historia del Chaco, aunque advierte que el Gobernador Velazco sólo menciona la palabra “chaco” en toda su correspondencia posterior. Agrega que pocos años después otro documento menciona nuevamente a este topónimo. Se trata de una solicitud del Teniente de Gobernador Francisco de Argañaraz a la Audiencia de Charcas, para que se lo autorice a “…la conquista de los chacogualambas, tierra incógnita a la vuelta de la cordillera de Jujuy”. En este caso el peticionante advierte que ese nombre hacía referencia al gentilicio de los pobladores y no al territorio que habitaban.
      Como podemos ver, desde los primeros registros documentales la voz “chaco” queda asociada al vocablo “gualamba”, haciendo más compleja todavía su interpretación.

Interpretaciones modernas.
Los historiadores que se ocuparon del pasado de nuestra región a partir del Siglo XX también trataron de dilucidar el significado de la palabra Chaco y de su aplicación a esta extensa región del Continente Americano. Así, Enrique de Gandía en su obra: “Historia del Gran Chaco” (1929) señala que la voz “chacú” fue explicada por varios cronistas de la Historia del Perú como el principal sistema de cacería empleada por los pueblos del incario, en el cual participaban miles de aborígenes quienes armando un gran cerco y en medio de un gran vocerío, lograban encerrar a muchos animales para después ultimarlos con facilidad. Estas cacerías eran también motivo de fiestas y regocijo para las tribus participantes.
     El mismo Enrique de Gandía señala que otra acepción de esta palabra significaba la multitud de naciones indígenas que poblaban la región, y que siguiendo una regla constante en la formación de los nombres, por extensión este vocablo pasó a designar al territorio donde tenían lugar esas cacerías y a los pueblos que la practicaban.
     Con respecto a la manera como este sistema de cacería llegó a la región, el Padre Gabriel Tomassini en su obra “La Civilización Cristiana del Chaco” (1937) nos trae una versión que se apoya en una tradición, recogida por el Padre Alcaya, Cura de Mataca (en la actual Bolivia) en una “Relación” enviada al Marqués de Montesclaros. Refiere que un descendiente del linaje Inca vino a conquistar una vasta y rica región situada al Norte del Río Parapití, antes de la llegada de los españoles. Este personaje, ya sea aventurero o un dignatario del incario llamábase Guacane, y una vez establecido su poder en esta tierra, introdujo esas cacerías originarias del Perú conocidas con el nombre de chacú. Lo más probable es que esta versión no sea más que una interpretación legendaria de la dominación incaica, la cual trajo a la región del Tucumán prácticas y ceremonias propias del imperio incaico. La abundancia de animales de caza en la región boscosa de las estribaciones de la sierra y de tribus numerosas adaptadas a ese medio, pudo haber incentivado en los gobernadores incas el deseo de trasladar a la misma la práctica del chacu como una manera de mantener sujetos y fieles a los belicosos pueblos indígenas de estas comarcas. Cuando los españoles llegaron a estas comarcas en el siglo XVI se sorprendieron al encontrar está práctica de cacería muy extendida entre los pueblos aborígenes de la región.
     A su vez, el historiador correntino Hernán Gómez en su “Historia de la Gobernación del Chaco”, sostiene que al principio de la Conquista nuestra región recibió varias denominaciones, que variaban según las distintas secciones geográficas, las cuales incluían el nombre de las diversas tribus autóctonas. Posteriormente estas denominaciones se unificaron en la de Gran Chaco, debido a que recibía el nombre de “Chaco” el territorio de los Chanés, pueblo situado entre los ríos Guapay y Parapití en el sector Nordeste de la región chaqueña, dentro de lo que es hoy jurisdicción boliviana. Según la tradición, el sistema de caza colectiva denominado “chacu” fue introducida por Sinchi Roca, hijo de Manco Capac, emperador de los Incas, en el territorio bañado por el Río Guapay habitada por los Chanés. Dice Gómez que esta modalidad de cacería que empleaba hasta a cinco mil hombres, necesitaba de una autoridad eficaz y superior para coordinar la acción de tantas tribus y también para asegurar una distribución equitativa de la caza lograda, sin que se generen conflictos. Finalmente los cartógrafos y viajeros, por desconocer los límites geográficos del hábitat de los chanés, extendieron y aplicaron el nombre de Chaco a toda la región comprendida por los río Paraguay, Paraná y Salado.
     El Historiador Ramón Tissera, ya mencionado, y que se ocupó de dilucidar esta cuestión en varios escritos, resumió en su obra “Chaco. Historia General” publicada después de su muerte, el origen prehispánico del vocablo:
     “Se sabe ya que los nombres Chaco o Chacogualamba designaban inicialmente un breve territorio marginal de la frontera tucumana, casi irrisorio respecto a la dilatada región que hoy conocemos con esos nombres. En segundo término, desde mucho antes de llegar a oídos de los españoles el raro topónimo, éste ya era común entre la población indígena del Tucumán de la conquista, como referencia a tierras y gentes extrañas pero no desconocidas.”
     
       Hay que agregar que la palabra “chaco” posteriormente evolucionó y en las culturas andinas designó a las llanuras donde anteriormente se realizaban las cacerías, a las haciendas establecidas en aquellas llanuras y a los corrales de ciertas dimensiones donde se encerraba a las vicuñas o a otros animales. Actualmente se practica en algunas zonas de la Provincia de Catamarca el arreo de vicuñas con la finalidad de esquilarlas y aprovechar su lana para el tejido de diversas prendas. Este arreo recibe el nombre de “chaku” en recuerdo de las que antiguamente se realizaban en el Perú.
       Por su parte, el historiador Dr. Ernesto J. Maeder, sostiene en su obra “Historia del Chaco”, que al contrario de lo que ocurrió en el NO argentino, los conquistadores que exploraron la región desde el Este, como Alvar Núñez Cabeza de Vaca y el primer historiador asunceño Ruy Díaz de Guzmán “…nunca aludieron al Chaco, sino que se refirieron más bien a la Provincia del Río Bermejo, a los Llanos de Manso, e incluso al Valle Calchaquí, que curiosamente designó durante mucho tiempo al hoy Chaco santafesino.”



Cacería de yaguaretés entre los Mocobíes según el Padre Florián Paucke (S.XVIII)
La voz “gualamba”
     Ya vimos como en los primeros documentos de la Provincia del Tucumán a fines del Siglo XVI la voz chaco aparece estrechamente vinculada o unida al vocablo gualamba, cuya etimología también fue objeto de muchas interpretaciones y opiniones encontradas por parte de los estudiosos del tema. El ya citado P. Gabriel Tomassini nos aporta una interpretación del notable etimólogo Mons. Pablo Cabrera,  quien sostuvo que dicho vocablo no era de origen quichua sino que pertenece al léxico de la lengua kakana o diaguita, y que tuvo su origen en la denominación de pueblos encomendados a la ciudad de Talavera de Esteco, situada en la jurisdicción de la ciudad de Salta, en la zona limítrofe con la región chaqueña.
     Según esta interpretación, la voz en cuestión se compone de “gual” cuya traducción es grande, y “ampa”, con sus variaciones “amba”, “mampa”, y “mamba”, que se traduce por agua o río, siempre en la lengua mencionada. De esto se desprende –siempre siguiendo a Mons. Cabrera- que el vocablo gualamba puede traducirse como Río Grande, que es la denominación con la que se conocía entonces al Río Bermejo en su curso superior.

     Esto está corroborado por la documentación relativa a las encomiendas otorgadas a vecinos de la ciudad de Esteco en 1574 por el Gobernador del Tucumán González de Abreu, donde se hace referencia a parcialidades aborígenes de la jurisdicción de esa ciudad, cuyo nombres terminan con la desinencia gualamba: Otomogualamba, Pagualamba, Viticogualamba, Niogualamba, etc. Es decir que dichos nombres o gentilicios designaban a las distintas parcialidades y también de donde provenían, o su tierra de origen, que podría tratarse de las proximidades del Río Grande o Bermejo.
      Para el historiador Tissera, el vocablo Chacogualamba con el que se designaban a sí mismos los del grupo Lule que habitaba esa región del Chaco, era un gentilicio y no un nombre geográfico. Gualamba era el sufijo con que este grupo componía su gentilicio, al igual que los otros grupos ya mencionados y que fueron encomendados a los vecinos de Esteco. De allí deduce este autor que el nombre chacogualamba significa ni más ni menos que “gente del Chaco”, apelativo que adoptaron los Lules al irrumpir y asentarse en la región
     Por su parte el etnólogo argentino Antonio Serrano, en su clásica obra “Los aborígenes argentinos”, señala que en el momento de la Conquista, el territorio comprendido entre el Río Salado y el Río Grande o Bermejo, o sea el actual Chaco Salteño en su parte meridional y el sector Noroccidental de la Provincia del Chaco, estaba poblado por pueblos pertenecientes al complejo étnico Lule-vilela-tonocoté cuyo idioma común era el Tonocoté, de la cual los jesuitas compusieron un “Arte y vocabulario”. A este complejo pertenecían los Mataráes y los Guácaras, con los cuales el fundador de Concepción del Bermejo Alonso de Vera fundó tres pueblos en 1585.
Se realizó la esquila de vicuñas denominada “CHAKU”
Pobladores del Departamento de Belén en Catamarca,
Argentina, practicando el "chaku" o captura y esquila de
 vicuñas con el antiguo sistema incaico
     De estos pueblos, los Tonocotés y Matarás eran agricultores y sedentarios, mientras que los lules eran nómades y de índole más guerrera. Para el tema que nos ocupa, importa destacar lo que dice Serrano sobre sus gentilicios. “Es de hacer notar que casi todos los gentilicios de parcialidades lules de Socotonio [en el actual Chaco Salteño al N.O. de la Provincia de Santiago del Estero] terminan en “gualamba”, característica sin duda del idioma o dialecto de estos lules”. Al respecto menciona como pertenecientes a los Lules, las parcialidades “dipetegualamba”, “lancogualamba” y “lacinogualamba” que aparecen citados en documentos del Siglo XVI.  Agrega Serrano que estos pueblos se dedicaban a hacer acopio de cera y miel, con los cuales ejercían un activo comercio con los españoles de las ciudades de Esteco y Santiago del Estero.
      Con una parte de estos pueblos los españoles fundaron reducciones a lo largo del Río Salado. Aquellos pueblos que no se sometieron se fueron corriendo al interior del Chaco y sobre las riberas del Bermejo para huir de la dominación hispánica, en una emigración que se prolongó hasta el siglo XIX. Un ejemplo extremo de este movimiento migratorio lo constituyen los Vilelas, quienes se radicaron primero en las orillas del Bermejo Medio para terminar habitando en los alrededores de Resistencia en la segunda mitad de aquel siglo. La designación de nuestra región como “El Gran Chaco Gualamba”, pudo tener su origen en el desplazamiento de aquellas parcialidades hacia el interior del territorio, motivando que los españoles y sus descendientes los hispanocriollos, designaran con ese nombre a toda la inmensa región boscosa que se extendía al Este de sus poblaciones, sin advertir que estaba habitado por otros pueblos racial y étnicamente muy diferentes, como lo eran los del complejo Guaycurú (tobas, abipones, mocobíes, pilagáes) y Mataco-mataguayo (matacos, maccás, mataguayos, chorotes, etc.) llamados “chaquenses típicos” por la Antropología moderna.

       De toda esta compulsa documental y bibliográfica podemos concluir que la voz “Chaco” designó a un sistema de cacería de ojeo practicada por los pueblos indígenas de la región e introducida durante el período de la dominación incaica en el Noroeste del Territorio Argentino, a las tierras en que se practicaba y a la multitud de pueblos que se reunían para tal fin. Y con respecto a la voz “Gualamba” que acompaña  en muchos documentos y mapas antiguos al nombre anterior, indicaba en su versión más aceptada, la procedencia de los pueblos que originariamente practicaban este sistema de caza, esto es el Río Grande o Bermejo, o bien el gentilicio de uno de esos pueblos. El desconocimiento geográfico por parte de los españoles motivó que poco a poco aplicaran este topónimo a toda una extensa región, como un modo de unificar la multitud de nombres que hasta entonces se aplicó a la misma.



BIBLIOGRAFÍA

DOBRIZHOFFER, Martín. Historia de los Abipones, T.I. Resistencia, Facultad de Humanidades, U.N.N.E., 1967
FURLONG, Guillermo, S. J. Joaquín Camaño y su Noticia del Gran Chaco (1778) Buenos Aires, Librería del Plata, 1955.
GANDÍA, Enrique de. Historia del Gran Chaco. Madrid, 1929
GÓMEZ, Hernán F. Historia de la Gobernación del Chaco. Buenos Aires, 1939.
JOLÍs, José. S.J. Ensayo sobre la Historia Natural del Gran Chaco. Resistencia, Facultad de Humanidades, U.N.N.E., 1972.
LÓPEZ PIACENTINI, Carlos. Historia de la Provincia del Chaco, T. I, El Chaco Primigenio. Resistencia, Región, 1979.
LOZANO, Pedro, S. J. Descripción Chorográfica del Gran Chaco Gualamba. Buenos Aires, 1941.
MAEDER, Ernesto J. Historia del Chaco. Buenos Aires, Plus Ultra, 1996.
SERRANO, Antonio. Los aborígenes argentinos. Buenos Aires, Nova, 1947.
TISSERA, Ramón. Historia y significación de los nombres Chaco y Chacogualamba. En: Revista de la Junta de Historia del Chaco, Nro. 1. Resistencia, 1978.
TISSERA, Ramón. Chaco. Historia General. Resistencia, Subsecretaría de Cultura – Librería de La Paz, 2008.
TOMASSINI, Gabriel. La Civilización Cristiana del Chaco, T. I.  Buenos Aires, Librería Santa Catalina, 1939. 

lunes, 14 de diciembre de 2015

DECLARADO "VISITANTE ILUSTRE" DE PUERTO TIROL

INICIATIVA DE LA MUNICIPALIDAD
Miércoles, 02 de diciembre de 2015
Merecido homenaje al profesor Marcos Altamirano, visitante ilustre de Tirol
La Sra. Intendente de Puerto Tirol, Dra. Claudia Gronda hace entrega al Prof. Marcos Altamirano
de la Resolución Municipal que lo declara "Visitante Ilustre"
Como estaba previsto, se realizó en la Casa de Historia y la Cultura del Bicentenario, la apertura de exposición de obras pictóricas del prestigioso historiador y artista plástico Marcos Altamirano, quien nació en Puerto Tirol y cursó sus estudios primarios en la Escuela N° 167 Manuel Laínez, por tal motivo las autoridades municipales lo declararon VISITANTE ILUSTRE, ofreciéndole un merecido reconocimiento de la comunidad por su trabajo de investigador, artista, y docente de Universidades Nacionales. Este homenaje fue organizado por la Municipalidad de Puerto Tirol y la biblioteca pública General San MartÍn.

En una noche cargada de afecto por la presencia de amigos, ex alumnos, colegas, y su maestra de quinto grado Doña Elsa Mayer de Vargas con sus noventa años, quien se mostró orgullosa de haber dejado su impronta en aquel niño que fuera su alumno.

La velada comenzó con una breve reseña de la amplia trayectoria del ilustre docenteTirolero. Posteriormente hablo a los presente una amiga y colega del homenajeado, Herminia Luque quien recordó de Altamirano
fundamentalmente su hombría de bien en todos los órdenes en que les tocó compartir, resaltando también la actitud puesta en los tiempos políticos en los cuales desempeñó funciones. Luego el escritor Estaban González quien fue alumno de Altamirano y hoy colega suyo, subrayó el compromiso del homenajeado con la educación y formación de sus alumnos. Finalmente la intendenta municipal Claudia Gronda remarcó la importancia de homenajear y reconocer a los hijos de la comunidad, que con su trabajo y sus obras trascienden las fronteras de Puerto Tirol y admitió la importancia de este reconocimiento en vida a Marcos Altamirano.



Un momento de la inauguración de la exposición pictórica.



Marcos Altamirano al momento de dirigirse a los presente se mostró muy emocionado y agradeció el agasajo y dirigiéndose a los presentes con una clara muestra de emoción por recibir tal distinción en la comunidad en la que adquirió sus primeras enseñanzas que lo marcaron a fuego, allí hizo referencia de su maestra de sexto grado que estaba presente en el auditorium. Con la humildad y grandeza de don Marcos que siempre se impone, hizo entrega de documentaciones importantes al municipio, ya que su padre fue íntimo amigo de Heraclio Pérez (el autor del chamamé "Puerto Tirol"), también a la escuela Nro. 7 recibió documentaciones valiosas y donó dos de sus obras,una para el museo y otra para la biblioteca del Cruce Viejo.

La noche estuvo engalanada con el mejor tango que brindó el maestro bandoneonista Aldo Verón a quién acompañaron el maestro Gustavo Almirón en guitarra y en canto Ramón Dussol, En la exposición de óleos y acuarelas, dentro del sin número de obras expuestas, se pueden observar varias obras que tienen que ver con los paisajes de Puerto Tirol, que lo impresionaron de niño y aun hoy los siguen movilizando, no sólo grabándolos en su memoria, sino también en el lienzo.


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MEDALLA DE ORO EXCELENCIA

El día 7 de Noviembre de 2015 la Sociedad Argentina de Escritores (Filial Sáenz Peña) hizo entrega al escritor Marcos Antonio Altamirano de un Diploma y Medalla de Oro Excelencia "en mérito a su brillante desempeño intelectual, que enaltece las letras argentinas y a su aporte a la cultura nacional". La misma se cumplió en un solemne acto realizado en la Casa de la Cultura de Pcia. Roque Sáenz Peña, en el marco del cierre del Encuentro Nacional de Escritores con motivo de la celebración del XX aniversario de la fundación de esa entidad. En ese mismo acto se hizo entrega de premiaciones y distinciones a escritores participantes en el Certamen Literario Nacional organizado por la SADE Filial Sáenz Peña y a otros referentes destacados de la cultura chaqueña. 



                                                         
                        “Hacia el talento, el intelecto y los valores espirituales”
Presidencia Roque Sáenz Peña, julio       de 2015
Señor
Escritor MARCOS ALTAMIRANO
S                        /                             D
                                                         En representación de la SADE (Sociedad Argentina de Escritores ),Filial Sáenz Peña, me dirijo a Ud. para comunicarle que, por decisiòn  unànime de los escritores asociados,- ha sido elegido para recibir la Medalla de Oro “Excelencia”, con que nuestra Filial distingue cada año, a escritores chaqueños de proficua y notable trayectoria en las letras.
                                                       Felicitamos a Ud. por esta Distinciòn  tan importante y merecida, y lo esperamos los dìas 06 y 07 de noviembre pròximos, en que se llevarà a cabo un Encuentro de Escritores Nacionales, en cuyo contexto, el ultimo dìa, haremos tambien  entrega de los premios al “Docente Destacado”, “Premio Instituciòn”  y “Premio Trayectoria”, en lugar que oportunamente confirmaremos, como así, el Programa definitivo, hoteles, telèfonos, etc.
                                                      En la ocasiòn, se entregaràn tambien las premiaciones del Certamen Literario Nacional, que organizamos cada año, y que esta oportunidad, lleva el nombre de la poetisa chaqueña ELENA LOWER, culminando con un espectáculo artìstico y cena.
                                                      Solicito a Ud. envíe un resumen de su trayectoria/curriculm, pudiendo optar, hacerlo  por Correo Argentino o por correo electrònico.
                                                     Con el afecto de siempre,



                                                                      Ma. Virginia Costa Bordòn
                                                                                     Presidente







jueves, 23 de octubre de 2014

CREACIÓN DE LA GOBERNACIÓN DEL CHACO

Conferencia pronunciada el 9 de Octubre de 2014 en la Biblioteca Popular Bernardino Rivadavia de Resistencia, en el marco de las Jornadas de Historia en homenaje al 130 Aniversario de la Creación del Territorio Nacional del Chaco, organizada por la Junta de Estudios Históricos del Chaco.


El Tratado de la Triple Alianza
   La Guerra del Paraguay o Guerra de la Triple Alianza, que enfrentó a la República Argentina, El Imperio del Brasil y la República del Uruguay, aliadas contra la República del Paraguay se desarrolló entre 1865 y 1870.  El Paraguay era en 1865 un serio escollo para la penetración económica británica y al expansionismo brasileño sobre las fértiles comarcas del Plata, por su tradicional política económica estatal contraria al libre cambio y favorable al desarrollo industrial, además de su política armamentista volcada a respaldar su doctrina de el "equilibrio de las potencias de la región".
    El tratado de alianza entre aquellos países firmado el 1ro. de Mayo de 1865,   fijaba de antemano los límites de la ocupación territorial por los aliados, aunque garantizaba la integridad territorial y la independencia del Paraguay. Los límites con Argentina quedaban establecidos en los Río Paraguay y Paraná, abarcando los territorios del Chaco Boreal y Central, hasta encontrarse con los límites del Imperio del Brasil en el alto Paraguay a la altura de la Bahía Negra. Brasíl se adjudicaba una vasta región en el Noreste del territorio paraguayo incluyendo la región del Guairá.
    En la Argentina, gobernaba el Gral. Bartolomé Mitre, en Brasil reinaba el Emperador Pedro II y en Uruguay el Gral. Venancio Flores. La guerra continuó durante la Presidencia de Domingo Faustino Sarmiento hasta 1870.

Gral. Julio de Vedia. Primer Gober-
nador de los Territorios del
Chaco
Derrota del Paraguay y Gobierno Provisional.
 Esta guerra fue impopular en Argentina e importantes sectores del país se oponían a ella, especialmente en las provincias, donde ocurrieron distintos levantamientos federales, como el de Felipe Varela que envolvió a varias provincias del centro y norte argentino. Además destacados políticos e intelectuales se opusieron a ella, como Juan Bautista Alberdi, José y Rafael Hernández, Miguel Cané, Carlos Guido Spano, Miguel Navarro Viola, entre otros. En las postrimerías de esta larga contienda, el Paraguay se hallaba derrotado y su presidente el Mariscal Francisco Solano López se encontraba acorralado con los últimos restos de su ejército en el noreste del territorio Paraguayo.
   A fines de 1869 fuerzas brasileñas y argentinas ocuparon Asunción, y de inmediato se instaló un Gobierno Provisional integrado por Carlos Loizaga, José Díaz de Bedoya y Cirilo Rivarola, sujeto a la fuerte influencia del Brasil, a través de su Ministro Plenipotenciario José María de Silva Paranhos, Vizconde de Río Branco. En la Argentina, su Presidente Domingo Faustino Sarmiento había sido partidario de la guerra y del derrocamiento de Solano López, pues sostenía que éste se oponía al progreso humano colocando una cadena al Río Paraguay.

Ocupación de Villa Occidental.
Plano de Villa Occidental. Esta localidad fue el asiento de
las autoridades de la Gobernación del Chaco

   La Cancillería brasileña no tardó en urdir una intriga por intermedio de su representante en Asunción a fin de que las nuevas autoridades paraguayas desconocieran los derechos argentinos sobre el Chaco. El jefe de las tropas argentinas Gral. Emilio Mitre había otorgado licencias para explotar los bosques a varios obrajeros que se encontraban en los alrededores de Villa Occidental, población situada en la margen derecha del Río Paraguay un poco más al Norte de Asunción. El gobierno guaraní resolvió exigir el pago de derechos de explotación forestal a los empresarios instalados allí. Un empresario de origen norteamericano de apellido Hawkins se negó a ello alegando que se encontraba en jurisdicción argentina, de acuerdo con el tratado de Alianza. Acto seguido pidió amparo al Gral. Emilio Mitre, quien de inmediato envió un contingente de tropas que ocupó la Villa Occidental el día 20 de Noviembre de 1869, alegando que las autoridades paraguayas no tenían jurisdicción en ese punto.
     El gobierno de Asunción protestó ante su similar argentino reafirmando su derecho de ejercer su jurisdicción sobre ese sector del Chaco Boreal reivindicando la posesión de Villa Ocidental.


La victoria no da derechos.
    Al llegar la reclamación paraguaya a Buenos Aires en el país se vivía un clima adverso al conflicto. Hasta dentro del propio gobierno de Sarmiento las opiniones se hallaban divididas con respecto a las consecuencias de esa guerra. Se acusaba al Gobierno de atarse al carro imperial del Brasil y se evaluaba negativamente el alto costo en vidas y en gastos traducidos en empréstitos onerosos. También era desfavorable la opinión de los países americanos, que condenaban la alianza.
Ataque de fuerzas paraguayas a la Isla del Cerrito durante
la Guerra del Paraguay. Óleo de autor anónimo existente
en el Museo Histórico Nacional
      Ante esta situación el Canciller argentino Mariano Varela, que pertenecía al Partido Autonomista, decidió asestar un golpe diplomático al Brasil y fortalecer nuestra posición internacional. En su respuesta al gobierno paraguayo enunció la conocida doctrina de que: "La victoria no da derechos a las naciones aliadas para declarar por sí los límites que el tratado señaló", expresando que: "Cree mi gobierno, hoy como entonces, que los límites deben ser discutidos con el Gobierno que se establezca en el Paraguay."y que los límites resultarán de los tratados que se celebren después que cada parte exhiba sus títulos que apoyan sus derechos.
       Esta posición del gobierno argentino descolocó al Brasil en sus pretensiones territoriales ante la opinión pública americana, y también perjudicó políticamente a Bartolomé Mitre por ser uno de los mentores del tratado de alianza. Era imperioso para el Imperio lograr que Argentina diese marcha atrás en esta política.



Abandono de la doctrina Varela.
El Gran Chaco. Área territorial que
abarcaba la Primera Gobernación
 del Chaco

      El Vizconde de Río Branco viajó presuroso a Buenos Aires para hacer variar la posición contraria al cumplimiento estricto del Tratado que exhibía la doctrina Varela. Entrevistó a Sarmiento y logró que se dejase de lado esta doctrina y se sostuviese el cumplimiento del Tratado de Alianza. En estas gestiones Río Branco estuvo apoyado por la prédica de Mitre quien desde su diario El Nacional criticaba duramente esa doctrina y exigía la ejecución del tratado, expresando que si la victoria no daba derechos la guerra no habría tenido razón de ser.
      Para reafirmar esta actitud, Sarmiento reemplazó en la Cancillería a Mariano Varela por Carlos Tejedor, y dio instrucciones al Gral. Julio de Vedia de comunicar al gobierno paraguayo sobre la voluntad argentina de cumplir el tratado de alianza.
       Por su parte, Río Branco presentó un memorándum a los gobiernos aliados instándoles a cumplir con el tratado respecto a las cuestiones limítrofes y aceptó el pedido argentino de aguardar el establecimiento de un gobierno constitucional para iniciar las negociaciones.




Predominio diplomático del Brasil
Campamento Aliado en Tuyutí durante la Guerra de la Triple
Alianza. Óleo de Cándido López
     La diplomacia brasileña había conseguido que Argentina renunciase a la Doctrina Varela y que se involucrase en el reparto territorial de acuerdo con el Tratado de la Alianza. Ahora faltaba ejecutar el tratado en su exclusivo beneficio y respaldar al gobierno paraguayo en su disputa con la Argentina sobre la posesión del Chaco. Instalado el nuevo gobierno paraguayo presidido por Cirilo Rivarola -requisito exigido por el gobierno argentino-, Río Branco firmó dos protocolos para que dicho gobierno, que estaba bajo su influencia, firmase con el Imperio un tratado de límites en forma exclusiva, sin tener en cuenta a la Argentina.
     En Buenos Aires, Carlos Tejedor -reemplazante de Mariano Varela en el Ministerio de Relaciones Exteriores- designó a Manuel Quintana representante argentino para las negociaciones de límites con el Paraguay. Quintana desconocía los antecedentes y títulos argentinos sobre el Chaco y su desempeño diplomático fue muy deficiente. Brasil, por su parte, reemplazó a Río Branco por Joao Mauricio Wenderley, Barón de Cotegipe, un hábil defensor de los intereses del Imperio. Al llegar Quintana a Asunción, en octubre de 1871, pudo comprobar que el Brasil dominaba la política en Asunción mediante un eficiente servicio de inteligencia y una fuerte ocupación militar. Además había logrado crear un clima claramente adverso a las pretensiones argentinas sobre el Chaco.


El tratado brasileño - paraguayo.
   Las negociaciones diplomáticas entre Argentina, Brasil, Uruguay y Paraguay se iniciaron en Asunción el 3 de Noviembre de 1871. El Barón de Cotegipe anunció de inmediato, con apoyo de los representantes paraguayos, que primero debían tratar los derechos brasileños por "ofrecer inconvenientes" los títulos argentinos. Manuel Quintana no pudo conseguir que sean reconocidos los derechos argentinos por los aliados, en consecuencia optó por retirarse y regresar a Buenos Aires, dejando el campo libre al diplomático brasileño, pero desconociendo cualquier tratativa aislada que se realizara.
    Cotegipe comunicó entonces al gobierno paraguayo que Brasil defendería con las armas al Paraguay contra cualquier pretensión argentina de apoderarse del territorio del Chaco. Después formalizó el Tratado Cotegipe - Loizaga, por el cual el Imperio del Brasil se anexó extensos territorios situados al Noreste del Paraguay, aseguró el derechos de mantener fuerzas de ocupación por cinco años y el cobro de una crecida indemnización de guerra.

Presidente Domingo F. Sarmiento quien
decretó la creación de la Gobernación
 del Chaco en 1872.

Nace la Gobernación del Chaco.
     La firma de este tratado entre Brasil y el Paraguay, marginando a la Argentina, causó profunda conmoción en nuestro país. Ante esta victoria diplomática brasileña y la convicción de haber sido instrumento de la política imperialista del Brasil, con numerosos muertos y heridos en los campos de batalla y empréstitos británicos onerosos, creció la frustración argentina. Surgieron acusaciones contra Sarmiento, Mitre  y Tejedor y se habló de una Santa Alianza republicana contra el imperio esclavista. El propio Sarmiento temió una guerra con el Brasil y la anexión por el Imperio de la Mesopotamia y el Uruguay.
      Ante este clima de rechazo y decepción por el fracaso diplomático de su gobierno, ante la necesidad de asegurar los derechos argentinos sobre el Chaco y de recuperar el prestigio perdido, el Presidente Sarmiento, en acuerdo de ministros, dictó el Decreto del 31 de Enero de 1872 por el cual se creó la Gobernación de los Territorios del Chaco y nombrando Gobernador al General. Julio De Vedia, Jefe de las tropas argentinas destacadas en el Paraguay. Este decreto fijaba la residencia de las nuevas autoridades en Villa Occidental, establecía su jurisdicción administrativa, facultaba al Gobernador a llamar a elecciones municipales y a proponer la construcción de edificios públicos. El territorio abarcado por la nueva gobernación era el que fijaba el Tratado de Alianza e incluía el Chaco Boreal, Central y Austral. Simultáneamente el gobierno argentino reclamó la desocupación de la Isla del Cerrito por el Brasil, que tenía su base allí desde 1866.
Bernardo de Irigoyen. Diplomático argentino
firmante del Tratado argentino-paraguayo
de 1876.
       Aunque esta medida no se ajustaba al precepto constitucional que establecía la facultad exclusiva del Congreso para crear y organizar los territorios nacionales, la tirante situación internacional y la inminente reapertura de las negociaciones de límites con el Paraguay, determinó que ambas Cámaras legislativas ratificaran la medida por Ley Nro. 576 del 12 de Octubre.

Primera organización legal.
    La ley 576 tenía el carácter de provisoria hasta que se dictase la Ley Gral. sobre el Gobierno y Administración de los Territorios Nacionales. Según esta ley el nuevo territorio era regido por un Gobernador designado por el Poder Ejecutivo Nacional con acuerdo del Senado. Estaba acompañado por un Secretario General y debía atender la administración, fomento, seguridad y colonización de su jurisdicción. Era Jefe de la Gendarmería y de la Guardia Nacional, por lo que tenía a su cargo el orden y la seguridad de la Gobernación. Dependía y debía responder por su desempeño ante al Ministerio del Interior. También establecía el funcionamiento de los Jueces de Paz y de las Comisiones Municipales, que debían ser elegidos cada año por los vecinos en las localidades superiores a mil habitantes.

     Las tierras eran divididas en solares, quintas y chacras, las que eran entregadas a cada habitante jefe de familia  mayor de 22 años, con el fin de poblarlas y cultivarlas. A los tres años de trabajarla recibía los títulos definitivos.




Significado histórico de esta creación.
      El Chaco nació como Gobernación sin contar con límites precisos: sus confines eran, por el Este los ríos Paraná y paraguay; por el Sur, el Arroyo del Rey y el Río Salado; por el Oeste las jurisdicciones de las provincias de Santiago y Salta, que no estaban delimitadas; por el Norte, los límites serían los que fijasen los tratados con el Paraguay.
      La instalación del Gobierno en Villa Occidental se realizó el día 19 de Febrero de 1872 y el Gral. Vedia estuvo en el cargo hasta fines de Enero de 1875, cuando fue reemplazado por el Coronel Napoleón Uriburu. Villa Occidental fue capital de los Territorios del Chaco durante siete años, con una interrupción de varios meses en los que la sede gubernamental se trasladó a la Isla del Cerrito.
Laudo arbitral del Presidente de los
Estados Unidos Rutherford Hayes
que adjudicó al Paraguay  Villa
Occidental y su territorio adyacente
     El Tratado Argentino - Paraguayo del 3 de Febrero 1876 firmado entre Bernardo de Irigoyen por la Argentina y Facundo Machain por el Paraguay, fija los límites entre ambos países en el Río Pilcomayo, reconociendo la jurisdicción paraguaya en el Chaco boreal. La Villa Occidental y su territorio adyacente hasta el Río Verde fueron sometidos al arbitraje del Presidente Norteamericano Rutherford Hayes, quien el 12 de Noviembre de 1878 falló a favor del Paraguay, quedando el río Pilcomayo como límite definitivo entre ambos países.
   El Gobierno Argentino respetó este fallo, por lo cual se hizo solemne entrega de la Villa Occidental al Paraguay el 14 de Mayo de 1879, ceremonia que estuvo a cargo del Comandante Jorge Luis Fontana, quien en ese momento era el Gobernador Interino del Chaco.
   Pero la creación de la Gobernación del Chaco quedó firme como la primera que tuvo el país en su etapa constitucional. La legislación que le dio origen sirvió de antecedente para la creación de las otras gobernaciones que se fueron incorporando a la realidad geopolítica a institucional de la Nación. Esta creación y la ley 686 que creó la Jefatura Política del Chaco en 1874, permitieron el comienzo de la colonización con la llegada de las diversas corrientes inmigratorias a nuestro territorio.

BIBLIOGRAFÍA

- ALTAMIRANO, M., SBARDELLA, C., Y DELLAMEA DE PRIETO, A. Historia del Chaco. 2a. edic. Buenos Aires, Cosmos, 1994.
- AMARILLA FRETES, Eduardo. El Paraguay en el primer cincuentenario del Laudo Hayes. Asunción, Imprenta nacional, 1932.
- ARCHIVO GENERAL DE LA NACIÓN. Legajos Ministerio del Interior. Años 1870-1872.
- CÁRCANO, Ramón J. La Guerra del Paraguay. Acción y reacción de la Triple Alianza.  T.II., Buenos Aires, Domingo Viau y Cia., 1941.
- CALLET BOIS, Ricardo R. Cuestiones internacionales. EUDEBA, Buenos Aires, 1970.
- LÓPEZ PIACENTINI, Carlos. Historia del Chaco, T. II, Buenos Aires, Chimán, 1969.
- MAEDER, Ernesto J. Historia del Chaco. Buenos Aires, Plus Ultra, 1996.
- MARZANO, Luis Antonio. Soberanía Territorial Argentina. Buenos Aires, Depalma, 1978.
- MEMORIAS E INFORMES DE LA GOBERNACIÓN DEL CHACO. (1872-1884) Resistencia, UNNE, 1977.
- PELHAM, Horton Box. Los orígenes de la Guerra del Paraguay contra la Triple Alianza. Asunción, La Colmena, 1936.
- REY BALMACEDA, Raúl. Límites y fronteras de la Argentina. Buenos Aires, Oikos, 1979.
- ROSA, José María. Historia Argentina, T. VII. Buenos Aires, Oriente, 1969.
- ______________La Guerra del Paraguay y las montoneras argentinas. Buenos Aires, Punto de Encuentro, 2008.
- SBARDELLA, C. Y ALTAMIRANO, M. Villa Occidental, primera capital de los Territorios del Chaco. Congreso Nacional y regioal de la Historia Argentina. Buenos Aires, Academia Nacional de la Historia, 1997.
- TISSERA, Ramón. Chaco. Historia General. Resecretaría Resistencia, Subsecretaría de Cultura de la Provincia del Chaco - Librería de La paz, 2008.
















viernes, 10 de octubre de 2014

UN CUADRO HISTÓRICO DE LA ISLA DEL CERRITO

Fuerzas paraguayas atacan la Isla del Cerrito durante la Guerra
de la Triple Alianza. Cuadro de autor anónimo existente en  el
Museo Histórico Nacional
Guerra de la Triple Alianza
Entre 1865 y 1870 se produjo la terrible contienda conocida como Guerra de la Triple Alianza, en la que se enfrentaron Argentina, Brasil y Uruguay aliados contra la República del Paraguay presidida por Francisco Solano López. Este conflicto fraticida que terminó con la casi total destrucción del Paraguay y la muerte de su caudillo Solano López, y que costó miles de vidas entre las fuerzas beligerantes, fue considerado como una de las “guerras antiamericanas” que sacudieron en esos años a nuestro continente, por la conjunción de intereses foráneos que las promovieron en perjuicio de la independencia y del desarrollo de nuestros países.



Ocupación de la Isla del Cerrito por el Brasil.
   La contienda se inició para nuestro país cuando el gobierno paraguayo invadió con sus tropas la Provincia de Corrientes, ante la negativa del gobierno argentino presidido por Bartolomé Mitre de permitir el paso de sus tropas para auxiliar al Uruguay que se encontraba afrontando un levantamiento apoyado por el Imperio del Brasil. Este hecho se produjo en abril de 1865, pero la ocupación del territorio argentino sólo pudo sostenerse hasta octubre de ese año, fecha en que Solano López  ordenó la retirada de su ejército ante los contrastes sufridos en el combate naval de El Riachuelo, la batalla de Yatay y la rendición de sus tropas en Uruguayana.
    Esto permitió a los aliados pasar a la ofensiva y preparar la invasión del territorio paraguayo desde Paso de la Patria (Corrientes), entre los meses de marzo y abril de 1866, mientras el grueso del ejército paraguayo se atrincheraba en la fortaleza de Itapirú. Como parte de esta ofensiva el gobierno del Brasil resolvió la ocupación de la Isla del Cerrito para convertirla en una base de operaciones, lugar de concentración de efectivos, arsenal y hospital de campaña. Aunque Jorge Luis Fontana sostuvo años después que la ocupación se completó en el mes de mayo, ésta debió estar operativa antes del cruce del ejército aliado por el Paraná en el mes de abril, para proteger con sus baterías esta riesgosa y complicada operación.
Campamento aliado durante la Guerra de la Triple Alianza
Óleo de Cándido López
     Como antecedentes de esta ocupación, recordemos que la Isla del Cerrito había estado poblada por obrajeros procedentes de Corrientes hacía muchos años, había sido objeto de dos ocupaciones temporarias por el Paraguay en 1844 y en 1847, durante el gobierno de Rosas, y de tratativas diplomáticas entre el Gobierno de la Confederación Argentina y el Paraguay durante la Presidencia de Urquiza entre 1852 y 1856.


Ataque al Cerrito e intento de desembarco.
    Hasta hoy se sabía que el Mariscal López, al tanto de la ocupación brasileña de la Isla, hizo emplazar varias piezas de artillería de grueso calibre sobre la margen izquierda del río Paraguay frente al Cerrito. Desde allí se efectuó un nutrido cañoneo contra las posiciones aliadas, causando varias bajas entre los defensores. Pero ahora sabemos que también se produjo en esos mismos días o tal vez en simultáneo con la acción de la artillería, un intento de desembarco de tropas de asalto paraguayas con la intención de desalojar a las fuerzas del Imperio de tan estratégica posición, pero que no llegó a doblegar a los defensores, pues el Brasil mantuvo esa ocupación. Aún no sabemos si los atacantes llegaron a trabarse en una lucha cuerpo a cuerpo con los defensores en las costas de la Isla, pero es muy probable pues los restos de proyectiles y armas de todo calibre que se hallaron en los terrenos de la misma son reveladores de una intensa actividad militar.
    Este último hecho, que hasta hoy no estaba mencionado en la bibliografía sobre el conflicto y que esperamos confirmarlo con otras fuentes, nos es conocido mediante un cuadro al óleo de autor anónimo, probablemente de origen paraguayo, que se encuentra en el  Museo Histórico Nacional con el título: “Ataque de fuerzas paraguayas a la Isla del Cerrito durante la Guerra del Paraguay”.

Un valioso testimonio histórico.
    Esta obra que constituye un valioso documento histórico de nuestro pasado, muestra el momento en que siete grandes canoas repletas de soldados armados cruzan el río Paraguay en dirección a la Isla desde la costa paraguaya, donde se ve enarbolada la bandera de este país, mientras que en la costa opuesta, o sea en la Isla del Cerrito, ondea la bandera del Imperio del Brasil. A pesar de que el tiempo oscureció en parte los colores de la obra, podemos apreciar que
el artista anónimo se situó imaginariamente en la proximidad de la desembocadura del río Paraguay en el Paraná, mirando hacia el sudeste donde a lo lejos se observa la costa correntina. Las siete canoas tripuladas por soldados armados se recortan a la luz mortecina del amanecer que se refleja en el río, mientras que en el cielo encapotado gruesos nubarrones presagian una tormenta. El autor de esta tela debió conocer el lugar o estar bien informado, pues en la costa y debajo de la vegetación se adivinan las rocas que son características de estas costas del Río Paraná.
    En cuanto a la fecha en que se sitúa este acontecimiento, carecemos del dato preciso, pero estimativamente podemos ubicarlo en los primeros días de abril de 1866 inmediatamente después que Brasil ocupara la Isla y antes de que se produjera el cruce el ejército aliado desde Paso de la Patria, operación que obligó a los defensores paraguayos a retirarse de las fortificaciones de Itapirú.

    Se trata de un nuevo dato histórico que viene a confirmar el protagonismo de la Isla del Cerrito como escenario de esta gran contienda que entre 1865 y 1870 enfrentó a cuatro países hermanos de la cuenca del Plata.

jueves, 18 de septiembre de 2014

GRANDES CACIQUES DEL CHACO III. EL CACIQUE CAMBÁ MUERE EN COMBATE


Un caudillo indígena.
Soldado del Ejército de Línea
en la Campaña del Chaco
    El cacique qom (toba) “Cambá” llamado así por el color oscuro de su piel, fue uno de los caudillos indígenas del Siglo XIX que más ascendientes tuvo entre las tribus guerreras del Chaco y uno de los más temibles en luchar contra las tropas nacionales que querían someterlo. Sabemos que al comenzar las campañas militares en la región chaqueña, tenía sus tolderías cerca de la confluencia del río Bermejo con el Teuco, o bien en las nacientes del río Guaycurú. Ostentaba el carácter de “cacique general”, es decir de tener bajo su mando a otros caciques menores o “caciquillos”, en un número aproximado de 29 con más de 1.000 guerreros. Llegó a poseer sembradíos de maíz y zapallos en las cercanías del Bermejo, y un numeroso arreo de ganado vacuno, los que servían de sustento a las tribus bajo su mando.
     El historiador Alberto D. H. Scunio lo define de este modo: "Cambá (Negro) debe ser considerado como el último de los grandes cacique tobas. A lanza y cuchillo se había impuesto a todos sus congéneres y andando el tiempo había llegado a formar una especie de confederación india, cuyos guerreros impulsados por su valor y ferocidad, habían incurrido en todo tipo de crímenes y atropellos.
Caciques chaqueños con miembros
de una expedición
    Entre sus antecedentes guerreros está el de haber participado en una emboscada en unión con el cacique vilela Leoncito, contra una embarcación que surcaba el río Bermejo a fines de 1875, hecho que costó la vida a casi todos sus ocupantes. El Gobernador del Chaco Napoleón Uriburu marchó con un cuerpo de ejército para recuperar la embarcación y castigar a las tribus atacantes. Cambá le presentó batalla en las riberas del Bermejo pero fue derrotado y debió refugiarse en la espesura de los montes.

Ataque a los obrajes de San Fernando
    A principios de 1876 el Gobernador Uriburu lanzó proposiciones de paz a todas las tribus que se mantenían en pie de guerra. Cambá y otros caciques las rechazaron y lo desafiaron al responderle que lo esperaban con las armas en la mano en las costas del Bermejo. Cuando Uriburu decidió marchar desde San Fernando a castigar a las tribus rebeldes, Cambá, aliado con Leoncito, llevó en el mes de abril un intenso y prolongado ataque contra los obrajes de ese paraje, donde ya se había trazado la Colonia Resistencia por la Comisión Exploradora Foster-Seelstrang. 
    La defensa estuvo a cargo del Coronel José María Ávalos, sus peones armados y un piquete de Guardias Nacionales de Corrientes al mando del Mayor Pedro Quijano, Parapetados detrás de una empalizada de palo a pique que protegía la vivienda del Coronel Ávalos, lograron rechazar el ataque evitando un desastre y el arrasamiento de la población.  Al no poder doblegar a los defensores, Cambá y los suyos se retiraron en dirección a sus escondrijos en el monte.
     La población de San Fernando ya había sido objeto de intensos ataques en el mes de Junio de 1875, y esto motivó a la Comisión Exploradora designar con el nombre de "Resistencia" a la nueva colonia fundada en ese sitio. En cuanto a Cambá, se convirtió en los años sucesivos en una verdadera pesadilla para los fuertes y poblaciones, pues nunca se sometió a las autoridades.


La Campaña de Victorica al Chaco
    Cuando se inició la Campaña del General Benjamín Victorica en 1884 que acariciaba el firme propósito de acorralar y someter por la fuerza a todas las tribus beligerantes, Cambá tenía sus tolderías en la banda sur del Río Salado, en Formosa. Al regresar la columna expedicionaria del Coronel Ignacio Fotheringham, Gobernador de Formosa, de su encuentro con las otras columnas de la expedición en La Cangayé, recibió la orden de someter a los caciques Santiago, Cambá, Yaloschí, y Amigo.

    Herido el cacique Santiago, muerto el cacique Amigo y ejecutado por orden de Fotheringahm en La Cangayé el cacique Yaloschí, sólo quedaba Cambá, quien juró vengar la muerte de este último sobre su propio cadáver, según el testimonio de una cautiva rescatada por los soldados.

    En su libro autobiográfico “La vida de un soldado” Fotheringham describió a Cambá como un indio de talla gigantesca, muy moreno, de forma atlética y con mucho prestigio entre los tobas. El propio jefe de toda la campaña, el General Victorica, había recomendado muy especialmente a aquel militar la misión de derrotar y someter a este cacique.

    El Coronel Fotheringham resolvió no dar tregua a los qom en retirada, y después de su victoria sobre el cacique Amigo, envió en el mes de Noviembre al Mayor Rudecindo Fraga con una columna del 7º Regimiento de Caballería a fin de darles alcance. Este militar debió marchar penosamente en medio de una lluvia intensa y atravesando terrenos anegadizos, donde los soldados marchaban con el agua hasta la cintura y llevando los caballos de la brida, hasta que el día 5 de Diciembre logró tomar contacto con las huestes de Cambá. Al día siguiente fue atacado por las fuerzas de este caudillo, quien sólo buscaba conocer el poder de su adversario, pues volvió a internarse en la espesura de los montes.

El combate final.
Familia qom (toba) junto a su vivienda.
Foto Museo Ichoalay
    El Mayor Fraga contaba con sólo 29 efectivos, pues los refuerzos pedidos se retrasaron por el mal estado de los terrenos en gran parte inundados. Al comprobar su reducido número Cambá decidió atacarlo frontalmente el día 7 de diciembre con una fuerza de 200 guerreros montados y 107 a pie. El propio Fotheringham reconstruyó vividamente en su autobiografía ese combate, en base a los relatos de los soldados:

     “En un abra del monte, rodeado de bosques por todos lados está Fraga y sus treinta… Ojos de tigres humanos les están acechando a través de la selva; los espían y esperan la oportunidad propicia para aniquilarlos… Toma posición conveniente Fraga y su pequeño destacamento. Del monte gritaron `¡ Cristiano canalla! ¡Quinto media vuelta!´, y otros insultos… Descarga tras descarga deja el tendal de escorpiones negros (sic). Alaridos y gritos salvajes, hacen eco en la selva, hasta entonces tan silenciosa. Ayes de moribundos. Y trepidaron. ¡Felizmente! Si no vacilan el número hubiera aplastado al valor. El temible cacique se ha lanzado con sólo cien, dejando a los otros de reserva. Y cayó. En vano llama a gritos a los suyos para que acudan al exterminio de ese puñado de cristianos. Acuden sí, pero para llevarse a los muertos y heridos.”

    Cambá es inmediatamente reconocido por un baqueano llamado “Carayá”, quien se lo señala a Fraga gritando: “Ese, Cambá”. Un cabo de apellido Luna, “un desalmado de cuenta” según el narrador, avanza corriendo hasta el herido ya indefenso y lo ultima a puñaladas. Luego le corta la cabeza y cual sangriento trofeo lo clava en la misma lanza del valiente cacique, “…para que quede bien probado, si es Cambá o no, el que ha muerto.”

    Seguidamente se hizo desfilar a todos los aborígenes ante la cabeza del famoso caudillo para que lo reconozcan y se difunda su muerte entre todas las tribus. Fotheringham, que relató este episodio muchos años después de esta campaña, termina reconociendo el valor del caído, pese a su dureza al calificar a su pueblo de salvaje:

    “La tierra le sea leve al pobre salvaje que, al fin, en su conciencia procedió como digno y valiente jefe de su tribu, rindiendo la vida valerosamente, lo único que tenía, en holocausto a sus convicciones.”


Bibliografía:
 - FOTHERINGHAM, Ignacio. La vida de un soldado. Buenos Aires, Secretaría de Cultura de la Nación - A-Z Editora, 1994.
- ALTAMIRANO, Marcos y otros. Efemérides Nacionales y de la Provincia del Chaco. Resistencia, Yatay, 1988.
- PUNZI, Orlando Mario. Historia de la Conquista del Chaco (2a. Parte). Buenos Aires, Vinciguerra, 1997
- "SCUNIO, Alberto D. H. La conquista del Chaco. Buenos Aires, Círculo Militar, 1972.