domingo, 21 de agosto de 2011

PRESENTACIÓN DE LA OBRA "CHACO, SU HISTORIA EN CIFRAS"


  Por invitación del economista Orlando Ferreres tuve el honor de participar en la obra "Chaco, su historia en cifras" editada por la Fundación Norte y Sur y el Consejo Federal de Inversiones, con el comentario "Panorama Histórico del Chaco" Lo que sigue es la crónica de la presentación del libro el 8 de Agosto como parte de los actos celebratorios del 60 aniversario de la Provincialización del Chaco.


Diario "NORTE" Resistencia, Chaco.

Locales
Chaco en cifras: una compilación inédita de las estadísticas provinciales históricas
Martes, 09 de Agosto de 2011 - Publicado en la Edición Impresa

El economista Orlando Ferreres y la directora del proyecto Marta Barros, junto al gobernador Jorge Capitanich, presentaron ayer en sociedad el libro “Chaco, su historia en cifras”, una obra que en 580 páginas conforma una base de datos históricos, con estadísticas sociales, económicas, financieras, fiscales e institucionales de la provincia.

Se trata de una iniciativa inédita, ya que el Chaco es la primera provincia que realiza una compilación estadística de este tipo.
Fue una de las múltiples actividades para celebrar el 60º aniversario de la provincialización del Chaco. En el Salón Obligado, tras descubrir varias placas alusivas al aniversario de la provincialización, el primer mandatario provincial acompañó la presentación del libro que contiene varios capítulos en los que colaboran personalidades de renombre. Además del aporte del gobierno de la provincia, el trabajo fue posible gracias a las tareas de la Fundación Norte Sur y del Consejo Federal de Inversiones (CFI), que estuvieron a cargo del procesamiento de la información y el financiamiento, respectivamente.
“Se buscó elaborar un sistema de información y cifras que permita identificar series de estadísticas históricas, y compilarlas y condensarlas en un texto que sirva de base para una actualización periódica y sistemática”, explicó Capitanich.

Un método homogéneo
Las primeras secciones de la obra están dedicadas a estadísticas internacionales y nacionales, que dan marco a la tercera sección, destinada a los datos provinciales. En el ámbito provincial, y en comparación con el resto del país, se detallan estudios y procesos en demografía, condiciones de vida, salud y educación (población, pueblos originarios, tasas de mortalidad, empleo, atención médica, matrícula escolar, establecimientos educativos, docentes, etcétera).
También el libro menciona datos sobre la administración pública (presupuestos, recaudación, cargos públicos, estadísticas electorales), el sistema de cuentas provinciales (producto geográfico bruto, exportaciones, unidades productivas), la producción (actividad agropecuaria, forestal, industrial, construcción, infraestructura), la intermediación financiera (actividad bancaria, depósitos y préstamos) y los precios (índices, exportaciones, entre otros).
Al dar cuenta de la relevancia del material recopilado, Ferreres explicó que sirve para “dar una continuidad adecuada en materia de cifras, poder observar y mantener una larga duración en materia de estadísticas y tener un conjunto de series de datos aceptados por todos”.
Así también valoró que con la información contenida en el libro “todas las personas o instituciones podrán disponer objetivamente de una información homogénea actualizada para tomar decisiones o efectuar una interpretación de la historia chaqueña”.

Más de 1300 series estadísticas
“Chaco, su historia en cifras” cuenta con 1382 series estadísticas. Participaron de la elaboración, como comentaristas, Marcos Altamirano, Manuel Mora y Araujo, Guillermo Jaim Etcheverry, Juan Manzur, Héctor Huergo, Rogelio Frigerio e incluso Capitanich y Ferreres.
En la presentación del libro, Ferreres destacó que este trabajo financiado por el CFI fue editado “en tiempo récord” por la Librería La Paz y gracias al aporte de datos de más de 310 fuentes de información, como áreas de estadísticas de diferentes ministerios y organismos públicos, organizaciones nacionales e internacionales.
Consideró que esta publicación servirá para “tener una idea macroeconómica de Chaco respecto del país” y brindar continuidad política teniendo en cuenta que cuenta con 1.382 series de datos estadísticos, que forman parte de una infraestructura de análisis para que -al momento de tomar decisiones tanto del sector público como privado- “no se discutan cifras sino políticas”.
“Toda persona, institución o investigador puede disponer a esta información homogénea y actualizada para tomar decisiones o para interpretar la historia chaqueña”, resaltó Ferreres.
El economista Orlando Ferreres y la Lic. Marta Barros
presentando la obra en el Salón Obligado de la Casa
de Gobierno de la Provincia del Chaco.
 










 
 
 


miércoles, 22 de junio de 2011

PUEBLOS ORIGINARIOS DEL CHACO. PARTE II

Variedad de grupos étnicos.

Mapa jesuítico del Gran Chaco con la
ubicación de los pueblos originarios
en el S. XVIII

    Al momento en que los conquistadores españoles toman contacto con las culturas aborígenes del Chaco en el Siglo XVI se distinguen tres grupos étnicos o familias linguísticas: Guaycurú, Mataco-mataguayo y Lule-vilela. Los dos primeros son denominados “chaquenses típicos” y el tercer grupo  ocupaba sólo parcialmente el territorio chaqueño, y era ajeno cultural y racialmente a los primeros. Los lule-vilelas estaban vinculados a las culturas andinas, se ubicaban al sudoeste de la región chaqueña y llegaban hasta los territorios semimontañosos de Tucumán y Salta. Tampoco deben considerarse propiamente “chaquenses” los pueblos de las etnias “chané”, de origen amazónico, y “chiriguano”, de origen guaranítico, que se establecieron poco antes de la llegada de los españoles en la zona noroeste de la región.
     A la familia guaycurú pertenecen los Abipones, Tobas (quom), Pilagás, Mocobíes, Mbayás y Payaguás. Estas dos últimas etnias habitaban el Chaco paraguayo y al igual que los Abipones, se extinguieron hace mucho tiempo. A la familia Mataco-maccá o también denominada Mataco-mataguaya pertenecen los Matacos (wichis), Chorotis, Ashluslay, Maccás, Noctenes, Vejoces y Mataguayos.
      Los lule-vilelas constituyen un complejo étnico integrado por Tonocotés, Lules y Vilelas, a los que el antropólogo José Imbelloni agrega los Matarás, etnia que en la época de la conquista habitaba en las cercanías del Bermejo medio, junto a Concepción del Bermejo.

Ataque aborigen a una población española en el S. XVI


Entre luchas y migraciones.
     Los pueblos de la familia Guaycurú habitaron desde el comienzo de los tiempos históricos una amplia franja de territorio sobre la margen derecha de los ríos Paraná y Paraguay, desde el Río Pilcomayo hasta la ciudad de Santa Fe. Los conquistadores dieron a estos pueblos el nombre genérico de “Frentones” por la costumbre muy generalizada entre ellos de raparse la parte anterior de la cabeza dando la impresión de una amplia frente. El nombre “guaycurú” fue dado por los guaraníes a los Mbayás, generalizándose posteriormente a toda la familia lingüística.

     Tanto los Abipones como los Tobas y Mocobíes mostraron desde el Siglo XVII hasta el siglo siguiente una tendencia constante a la migración desde el Norte hacia el Sur de la región chaqueña. Recién desde 1750 con el estrechamiento de la zona que habitaban pasaron de un estado nómade a uno de mayor sedentarismo, según L. Kersten.
     Los Abipones están muy relacionados con la historia colonial de Santa Fe, Corrientes y Chaco. En 1750 los misioneros jesuitas fundaron con ellos la Reducción de San Fernando del Río Negro y en 1764 la de San Carlos o Rosario del Timbó cerca del Río Paraguay en el actual territorio de Formosa. Estas fundaciones limitaron el formidable carácter guerrero de estos pueblos y dieron un respiro a las ciudades coloniales del Litoral .

Jinete aborigen que ilustra la adopción
del caballo como arma de combate

El caballo los hace imbatibles.
    Entre los Siglos XVI y XVII los pueblos guaycurúes adoptan el caballo como arma de movilidad y de guerra, y saben utilizarlos mucho mejor que los españoles. Esto les permitió a los Abipones abandonar la ribera Norte del Bermejo inferior que era su hábitat originario y desplazarse velozmente hacia el sur, ocupando extensas zonas del Chaco, destruir a otras poblaciones indígenas y atacar a las poblaciones españolas de Corrientes, Santa Fe, Santiago del Estero y Córdoba. Algo similar ocurrió con los Mocobíes, pueblo que estaba situado al oeste de los Abipones ocupando el centro del Chaco. Cuando adoptaron el caballo participaron con otros aborígenes en el ataque y destrucción  de algunas poblaciones españolas. A principios del Siglo XVIII, al ser empujados por los españoles se corrieron hacia el Sur, llegando en sus ataques a la ciudad de Santa Fe. Al Sur de esa ciudad algunas tribus Mocobíes fueron reducidas por el misionero Jesuita Florián Paucke en la localidad de San Javier, quien nos dejó una completa descripción de este pueblo acompañada de ilustrativos dibujos.
     Los Tobas, por su parte, ocuparon primeramente todo el actual territorio de Formosa llegando hasta el territorio ocupados por los Chiriguanos en Salta. Empujados por los Matacos hacia el Siglo XVIII se corrieron hacia el Chaco Oriental desplazándose al Norte y Sur del mismo. Al convertirse en nómades montados se dedicaron a atacar a las poblaciones españolas y hasta lograron poner en jaque a las poblaciones santafesinas ya entrado el Siglo XIX.

    La mayoría de las expediciones de castigo que enviaron los españoles al interior del Chaco fueron derrotadas o regresaron sin obtener resultado alguno por la mayor velocidad de desplazamiento y mejor conocimiento del terreno por parte de las tribus guerreras de la región.

Mujeres Maccá del Chaco Paraguayo

    Los otros pueblos originarios del Chaco, aunque también defendieron su hábitat ante la penetración hispánica y luego ante la ocupación criolla, no alcanzaron el protagonismo bélico de los mencionados más arriba, ya sea porque su “ethos” guerrero era menos acentuado o porque no adoptaron en forma tan predominante el caballo para sus desplazamientos.

Un complejo entramado de pueblos.
    Los Pilagás ocuparon la parte central del territorio comprendido entre los Río Pilcomayo y bermejo y allí se mantuvieron por varios siglos. Habitaban principalmente en la región anegadiza del Estero Patiño hasta ocupar los terrenos que después fueron atravesados por el Ferrocarril  que une Formosa con Embarcación en Salta. Algunos desprendimientos de este pueblo cruzaron en ciertas épocas el Bermejo y llegaron hasta Juan José Castelli, Pampa del Indio y pampa Chica en el Chaco.

Tatuaje corporal de un cacique Mocobi
según Florián Paucke (S.XVIII)
      De la familia lingüística Mataco-Maccá, los Mataguayos habitaban en la época hispánica, según el antropólogo Antonio Serrano, las tierras comprendidas al sur del Bermejo Superior hasta los 64º de Longitud Oeste en territorio salteño. Los Matacos propiamente dichos o Wichis, como se los denomina actualmente, ocupaban la margen izquierda del Bermejo Medio, y desde allí ocuparon la margen derecha de este río y se desplazaron  al Norte hasta el Río Pilcomayo.
    Del complejo Lule-vilela-tonocoté, nos interesan los Tonocotés y Vilelas que son los que ingresaron en la región chaqueña. Los pueblos de la etnia Matará fueron considerados Tonocotés y habitaron las riberas del Bermejo Medio entre los Siglos XVI y XVII. Con ellos los vecinos de Concepción del Bermejo fundaron varias reducciones por ser hábiles agricultores y en parte los llevaron en su fuga a Corrientes cuando tuvieron que abandonar la ciudad. Su procedencia parece ser claramente amazónica, pues la antropóloga B. Susnik los considera emparentados con los Xarayes del Alto paraguay. En cuanto a los Vilelas se encontraban ocupando el interior del Chaco Occidental al entrar en contacto con los españoles y empujados por éstos se establecieron en el Chaco Oriental, donde algunas tribus acordaron con los franciscanos la fundación de la reducción de San Buenaventura del Monte Alto. Posteriormente participaron en algunos ataques a la naciente Colonia Resistencia hasta que fueron ubicados en terrenos cerca de Antequera y el actual Puerto Vilelas.
    De este rico y denso mosaico de pueblos que habitaron el Chaco, se mantienen hoy en nuestra Provincia los Quom, Wichis y Mocobí, que atesoran una tradición milenaria en su cultura y a través de sus organizaciones y entidades culturales buscan difundir y hacer perdurable ese legado ancestral.

FUENTES CONSULTADAS:
CANALS FRAU, Salvador. Poblaciones indígenas de la Argentina. Buenos Aires, Sudamericana, 1973.
DOBRIZHOFFER, Martín, S. J. Historia de los Abipones. Resistencia, Facultad de Humanidades,  U. N.N.E., 1968.

Tipos abipones según el P. Martín Dobrizhoffer
(S. XVIII)

KERSTEN, Ludwig. Las tribus indígenas del Gran Chaco hasta fines del Siglo XVIII. Resistencia, Fac. de Humanidades, 1968.
MARTINEZ SARASOLA, Carlos. Nuestros paisanos los indios. Buenos Aires, Emecé, 1992.
MIRANDA, Guido. El paisaje chaqueño. Resistencia, Consejo General de Educación de la Provincia del Chaco, 1961.
MIRANDA BORELLI, José. Etnohistoria del Chaco. Resistencia, Región, 1978.
PAUCKE, Florian, S. J. Hacia allá y para acá. Una estada entre los indios mocovíes. (1749-1767) Tucumán, 1942/43.
SERRANO, Antonio. Los aborígenes argentinos. Buenos Aires, Nova, 1947.
SUSNIK, Branislava. Dimensiones migratorias y pautas culturales de los pueblos del Gran Chaco y su periferia. Resistencia, Instituto de Historia, Fac. de Humanidades, U.N.N.E., 1972.

martes, 7 de junio de 2011

NOTICIA: PANEL SOBRE LA PROVINCIALIZACIÓN DEL CHACO



     El día 20 de Mayo de 2011 a las 20 horas, se llevó a cabo en la Sala de Lectura del Archivo Histórico Provincial "Mons. José Alumni", el Panel sobre la Provincialización del Chaco, organizado por la Junta de Estudios Históricos del Chaco como parte de los festejos de los 60 años de la Ley 14.037 que estableció la provincialización de los Territorios Nacionales del Chaco y La Pampa, convirtiéndolos en las Provincias "Presidente Perón"y "Eva Perón" respectivamente.
     Las disertaciones estuvieron a cargo de la Presidenta de la entidad: Dra. María Silvia Leoni de Rosciani, quien se refirió al tema: "El proceso de Provincialización" y del Vicepresidente: Prof. Marcos Altamirano quien abordó el tema: "Antecedentes de la Provincialización". La coordinación del panel estuvo a cargo de la Profesora Silvia Castelán de Fracchia, Miembro de Número de la Junta.  Las exposiciones fueron seguidas aténtamente por un nutrido público integrado por docentes, investigadores, alumnos y público en general. Al término de las mismas se generó un interesante debate que puso en evidencia el interés que ha despertado tanto en los ambientes académicos como en el público, la cuestión de los orígenes del Chaco como provincia.

miércoles, 1 de junio de 2011

LOS PUEBLOS ORIGINARIOS DEL CHACO. (PARTE I)

El poblamiento del Chaco.

Hacha de piedra neolítica procedente
Las Breñas  (Chaco)

    Aunque no se cuenta todavía con datos muy precisos por la insuficiencia de la investigación arqueológica, la mayoría de los autores sostiene que el poblamiento de América del Sur se habría producido hace unos 12.000 años por grupos migratorios provenientes del centro y norte de América. Dichos grupos serían la expansión meridional de la corriente migratoria que ingresó al continente por el Estrecho de Bering proveniente del Asia hace unos 30.000 años.. En ese momento de la prehistoria del continente americano habrían ingresado al actual territorio argentino grupos de cazadores y recolectores que alcanzaron el extremo sur patagónico y la Tierra del Fuego. Posteriormente ingresaron otros pueblos con una cultura del Paleolítico Superior de grandes cazadores y guerreros de recia contextura física que ocuparon toda la región patagónica y pampeana, por lo cual se les dió el nombre genérico de Pámpidos o Patagónidos. Su actividad principal era la caza de los grandes animales de la llanura, como el guanaco, el puma, el venado y el zorro, y no se descarta su convivencia con animales prehistóricos ya extintos como el gliptodonte y el megaterio, entre otros.

Hacha neolítica de Cte. Frias (Chaco)
prueba de influencias andinas

    Posteriormente y con una antigüedad aproximada de 5.000 años ingresaron a la región chaqueña pueblos procedentes de la región pampeana (los pámpidos) probablemente en busca de nuevos territorios de caza o empujados por por un brusco aumento demográfico en sus zonas de origen. De esta corriente migratoria proceden los pueblos pertenecientes a la gran familia étnica y lingüística denominada Guaycurú, que comprende a los Tobas (Quom), Mocovíes, Abipones, Pilagáes, Mbayáes, Payguás y otros. Muchos elementos culturales típicos de la región pampeana, como el paravientos portátil, el manto de pieles y las bolas arrojadizas, presentes en estos pueblos en época histórica, nos demuestran ese origen.
    Con respecto a la región andina y subandina, una cultura de cazadores y recolectores se asentó en las distintas áreas hace unos 8.000 años, y que ya sea en forma lenta y paulatina o por influencia de nuevas migraciones procedentes del Norte, estos pueblos evolucionaron hacia la agricultura intensiva, desarrollando las altas culturas andinas del Noroeste de nuestro territorio. Estas culturas irradiaron después su influencia hacia la región chaqueña, y el hallazgo de numerosos artefactos de piedra de factura neolítica en el interior del Chaco estarían demostrando esta influencia cultural.


Distribución de los pueblos aborígenes del Gran
Chaco en el S. XVI según L.Kersten
 Los grupos étnicos.

    La región chaqueña también fue escenario de otras migraciones desde épocas muy remotas, procedentes tanto de la región andina como de la región amazónica. Esto determinó que al llegar los españoles en el Siglo XVI encontraran en el Gran Chaco Gualamba un mozaico de pueblos de diversos rasgos culturales y portadores de carcterísticas físicas tambien diversas. Los antropólogos han tratado de sistematizar este panorama y llegaron a señalar la presencia de nueve subgrupos raciales, de los cuales merecen citarse:

a) Pámpido: subgrupo proveniente del sur y predominante en toda la región.
b) Sonórido o huárpido: de los cuales los Matacos o Wichis, serían su expresión características en el Chaco argentino.
c) Amazónido: subgrupo proveniente del Norte y del litoral. Característicos de esta corriente migratoria son los Chiriguanos y Chanés del Chaco occidental.
d) Ándidos: subgrupo proveniente del Oeste, que ocupó la zona chaco-santiagueña, hábitat de los Lule-vilelas.
    Las conclusiones de la antropología física coinciden en que los pueblos pertenecientes al grupo pámpido o patagónido, al cual pertenece la familia étnica guaycurú, y  la familia mataco-mataguaya (dentro del cual están incluidos los Wichis) integran la categoría de "chaquenses típicos". En cambio  los chiriguanos y chanés del grupo amazónido, y los lule-vilela del grupo ándido que también llegaron a ocupar y en parte ocupan la región chaqueña occidental presentan características raciales que los distinguen de los chaquenses, y también difieren en muchos de sus rasgos culturales.

Cerámica arqueológica con ornamentación incisa geométrica
procedente de Barranqueras (Chaco)

Migraciones e influencias culturales.

    El motivo inicial de las grandes migraciones de los pueblos pámpidos desde el sur hacia la región chaqueña fue la búsqueda de zonas de caza. El crecimiento demográfico y la adaptación al medio geográfico, determinó la diversificación de los distintos grupos tribales en un proceso que demandó muchos siglos. Por otra parte, pueblos de cultura neolítica procedentes de la región amazónica, como los Chané-guaná-arawac, se desplazaron desde el Norte hasta ocupar una extensa región desde Santa Cruz de la Sierra (Bolivia) hasta las costas del Bermejo superior. A su vez, los pueblos de filiación chiriguano-guaraní penetraron desde el Este en la región chaqueña noroccidental y sometieron a los Chané que pasaron a ser sus vasallos. Esto trajo como consecuencia que un gran conjunto de pueblos de cultura paleolítica que se encontraban en esa parte de la región chaqueña, como los Mataco-Maccá o Mataco-Mataguayos (que incluye a los Wichi), se corrieran hacia el Sureste y se establecieran en el territorio comprendido entre los ríos Pilcomayo y Bermejo.



Vasija funeraria con ornamentación
incisa proced. de Corzuela (Chaco)
     El permanente contacto bélico o pacífico con otros pueblos de regiones vecinas, permitió que los pueblos que habitaban el Gran Chaco asimilaran en un proceso de aculturación diversos rasgos culturales, muchos de los cuales perduran hasta hoy. El uso de manto de pieles,el cinturón de cuero, la cuerda del arco hecha con tiras de cuero y el paravientos portatil de estera, serían algunos  elementos culturales de origen patagónico o pámpido existentes entre los chaquenses. Estos bienes culturales pudieron haberlos traído consigo al producirse la migración desde la región pampeana como sostienen la mayoría de los autores.

Urna funeraria de origen guaranítico procedente
de la zona litoral
     Los pueblos pertenecientes al grupo Lule-vilela que se establecieron en el Chaco Ocidental fueron los que introdujeron en la región los bienes culturales de procedencia andina. Estos rasgos están presentes en toda la cerámica arqueológica de la región y en las prendas tejidas con fibras del chaguar con decoraciones de dibujos geométricos que guardan similitud con la de los pueblos del Noroeste Argentino, como puede observarse en los tejidos wichis actuales.
    A través de los Guaraníes y Arawacs que se ubicaron en la zona limítrofe a la región chaqueña: la cuenca del Paraná y el territorio Chaco-boliviano, los chaquenses asimilaron elementos culturales como el telar, la hamaca, el uso de pinturas culturales, el trabajo de la cestería y elementales prácticas agrícolas.

FUENTES CONSULTADAS:
CANALS FRAU, Salvador. Poblaciones indígenas de la Argentina. Buenos Aires, Sudamericana, 1973.
DOBRIZHOFFER, Martín, S. J. Historia de los Abipones. Resistencia, Facultad de Humanidades,  U. N.N.E., 1968.
KERSTEN, Ludwig. Las tribus indígenas del Gran Chaco hasta fines del Siglo XVIII. Resistencia, Fac. de Humanidades, 1968.
MARTINEZ SARASOLA, Carlos. Nuestros paisanos los indios. Buenos Aires, Emecé, 1992.
MIRANDA BORELLI, José. Etnohistoria del Chaco. Resistencia, Región, 1978.
PAUCKE, Florian, S. J. Hacia allá y para acá. Una estada entre los indios mocovíes. (1749-1767) Tucumán, 1942/43.
SERRANO, Antonio. Los aborígenes argentinos. Buenos Aires, Nova, 1947.
SUSNIK, Branislava. Dimensiones migratorias y pautas culturales de los pueblos del Gran Chaco y su periferia. Resistencia, Instituto de Historia, Fac. de Humanidades, U.N.N.E., 1972.


 




jueves, 5 de mayo de 2011

SAN FERNANDO DEL RÍO NEGRO

Las reducciones.




Rostros de aborígenes abipones segun
Martín Dobrizhoffer S.J.

    En su obra evangelizadora, las distintas órdenes religiosas que actuaron en la época hispánica, se valieron del sistema de reducciones para sujetar a las poblaciones indígenas e inducirlas al trabajo y a que abrazaran la fe católica. Otros objetivos eran impedir que atacaran a las poblaciones y defender a los nativos de los abusos que los conquistadores cometían con ellos, haciéndolos trabajar indebidamente y provocando su extinción al desarraigarlos de sus tierras. Consistía este sistema en reunir y organizar a los pueblos originarios de acuerdo con su afinidad étnica y respetando su organización tribal. Estaban a cargo de un "cura doctrinero" y de un "compañero" -también misionero- para ayudar en el adoctrinamiento. Se otorgaba al cacique principal el cargo de "Corregidor" bajo la supervisión del misionero, para su adaptación al sistema político hispánico.

Los jesuitas en el Chaco.
    En el Gran Chaco se destacaron los misioneros de la Compañia de Jesús hasta su expulsión por el rey Carlos III en 1767, aunque tembién actuaron los franciscanos y mercedarios.Después de los primeros intentos en los siglos XVI y XVII, decidieron establecer reducciones en forma gradual desde la periferia al centro de la región chaqueña y así ocurrió en el Chaco Boreal con los Chiquitos y con la cadena de reducciones sobre el Río Salado en la Gobernación de Tucumán. En la Gobernación del Río de la Plata la labor de penetración se inició desde la jurisdicción de Santa Fe hacia el Norte, siguiendo la línea del Paraná. Allí se encontraban los belicosos mocobíes y abipones, quienes tenían en jaque a las poblaciones del norte santafesino.

Guerreros abipones marchando al combate
según Martín Dobrizhoffer S.J.

La Paz de Añapiré.
    El primer paso fue la fundación de San Javier de Mocobíes por el Padre Ignacio Burges S.J. en 1743 por pedido del Gobernador de Santa Fe Antonio de Vera y Mujica. Desde esta reducción y con infinita paciencia, el Padre José Cardiel S. J. logró un acercamiento con los abipones en 1747. En ese año uno de los principales caciques de ese pueblo pidó reducción, lo que movió al P. Diego de Horbegozo, Rector del Colegio de la Inmaculada de Santa Fe, a gestionar y obtener el apoyo del Gobernador del Río de la Plata Andonaegui y de los cabildos de Sante Fe y Córdoba para lograr la conversion de los Abipones. Así es como el 5 de Agosto de 1748 se reunieron cinco caciques de esa etnia con el P. Diego de Horbegozo y el Teniente de Gobernador Vera y Mujica para firmar un tratado de paz conocido como"Paz de Añapiré", a partir de la cual se fundó la Reducción de San Jerónimo del Rey en el mes de octubre de ese año, en el mismo lugar donde hoy se levanta la ciudad de Reconquista. De este modo los pueblos y estancias del Norte santafesino lograron una relativa tranquilidad y los Abipones y Mocobíes ayuda para los frecuentes ataques de que eran objeto por parte de las otras tribus guerreras del interior del Chaco.
Guardia española en tierras de aborígenes
según el P. Florián Paucke S.J.

Intervención de Ichoalay.
   Mientras tanto el Teniente de Gobernador de Corrientes Nicolás Patrón estaba empeñado en fundar una reducción frente a esa ciudad para que cesasen los frecuentes ataques que se producían desde la costa chaqueña contra las poblaciones correntinas. Había logrado atraer al cacique abipón Naré Alaiquín con quien esperaba fundar una reducción frente a Corrientes, pero necesitaba contar también con la aprobación de Ichoalay, caudillo de los abipones de San jerónimo y rival de Naré. Ichoalay se oponía en principio a esa fundación e incluso amenazaba con iniciar hostilidaes si se concretaba, pero Patrón obtuvo la mediación de Vera y Mujica y logró persuadirlo de que permitiese su instalación eligiendo él mismo el sitio y que se reconciliase con su rival Naré. Las tensiones interétnicas existentes entre los pueblos originarios del Chaco fueron un factor clave que dificultó la tarea de penetración en el interior de la región por parte de los misioneros.

Armas de los pueblos originarios del Chaco
según Luis Jorge Fontana

La fundación.
   Nicolás Patrón obtuvo la autorización del Gobernador de Buenos Aires Andonaegui y después de vencer todas las dificultades que se le presentaron se trasladó al sitio destinado para la Reducción "como a cuatro leguas de la ciudad de Corrientes, en la parte contrapuesta del Río Paraná" Lo acompañaban los misioneros Tomás y José García, más un contingente de soldados correntinos. Una vez trazado el pueblo, delineada la plaza e iniciada la construcción de la Iglesia, el Teniente de Gobernador reunió a las 42 familias de abipones, distribuyó las casas y solares y designó Corregidor al Cacique Naré. El 26 de Agosto de labró el Acta de Fundación donde se fijó el ejido de la reducción en una legua hacia cada uno de los puntos cardinales. Al día siguiente y en medio de fiestas y repique de campanas se mandó reunir al pueblo frente a la iglesia, junto con la comitiva del Teniente de Gobernador Patrón, con el fin de bendecir el templo y proclamar a San Fernando Rey patrono de la nueva reducción, en homenaje al Santo Rey de la época medieval y del Rey Fernando VI reinante en ese momento en España.


Misioneros jesuitas en el Siglo XVIII según el
P. Florián Paucke S.J.

Características del poblado.
   La ubicación exacta de la reducción dentro de la actual ciudad de Resistencia fue en el sitio que hoy se conoce como"El Triángulo", en la Av. 25 de Mayo al 2000. Un monolito inaugurado en 1950 recuerda este hecho histórico. La fundación fue posible por el apoyo del Cacique Naré y por la ayuda inicial de los correntinos de 500 vacunos, 80 caballos, 50 bueyes y dos carretas. El lugar abundaba en aguadas, tierras de labrar, maderas de los montes, miel y cera, y además estaba libre de las inundaciones. La iglesia era de unos 25 mts. aproximadamente de largo y contaba con sacristía, portal, corredores a ambos lados y una torre para dos campanas. La techumbre de la iglesia y de las casas de los padres era de palma y las paredes de adobe. En torno de la iglesia se alineaban los ranchos de las familias aborígenes dejando un espacio libre frente al templo, como se acostumbraba en ese época.

 Importancia de San fernando
Soldados criollos en el Siglo XVIII
Según el P. Florián Paucke S.J.
   Esta reducción significó para Corrientes y sus poblaciones costeras, el disfrute de una tranquilidad al cesar los periódicos ataques que sufrían desde la costa chaqueña durante muchos años. Además pudo asegurarse una ruta de tránsito de carretas y mercancías hacia Santa Fe, sin el peligro de los asaltos indígenas. Para los abipones significó estar más protegidos de los ataques que sufrían de los pueblos aborígenes rivales del inteior del Chaco, y también de las expediciones que anteriormente partían de las ciudades españolas fronterizas con la región chaqueña.Varios fueron los misioneros que estuvieron en San Fernando: los Pädres Tomás y José García, los Padres José Rosa, Pedro Evía, el Padre Mequida, P. Juan José Quesada, P. Domingo Perfetti, P. José Klein y el P. Martín Dobrizhoffer. El P. Klein fue el misionero que más tiempo pasó en la reducción y quien la sostuvo en los tiempos más difíciles. El P. Dobrizhoffer dejó un valioso testimonio de la labor misional en el Chaco en su obra: "Historia de los Abipones" en tres volúmenes. El avance de labor reduccional en el litoral del Chaco no se detuvo en San Fernando sino que continuó con la fundacion de San Carlos o Rosario del Timbó, cerca de  la margen derecha del Río Paraguay al Norte del Río Bermejo.

Reducción de San Carlos o Rosario del Timbó fundada
cerca del Río Paraguay en el actual territorio de la
Provincia de Formosa, según M. Dobrizhoffer S.J.

Labor inconclusa.
    San Fernando del Río Negro llegó a tener 879 pobladores en 1753, número que tuvo diversas fluctuaciones y que en 1766 era de 58 familias con 287 individuos. La expulsión de la Compañía de Jesús de España y de todos sus dominios ordenada por el Rey Carlos III en 1767, significó el abandono de la obra misional de esta orden y la rápida decadencia de las reducciones en el Chaco. Los misioneros de la orden franciscana fueron los encargados de continuar al frente de las reducciones en el Chaco. A San Fernando fue enviado Fray Bernabé Amarilla, misionero que desconocía el idioma abipón como también su carácter y ostumbres. Acobardado por los rigores del clima y las dificultades de su labor se retiró a Corrientes abandonando a los abipones, quienes no tardaron en retornar al monte y a su medio de vida tradicional. Una parte de ellos fue trasladada a Las Garzas, en la cercanías de Bella Vista (Corrientes) y una guarnición quedó de custodia hasta 1773, fecha en que debió aandonar también el lugar ante los continuos ataques de los aborígenes. De este modo concluyó la población precursora de la ciudad de Resistencia.
Reducción jesuítica en el Chaco, según el
P. Florián Paucke S. J.

Fuentes consultadas: Mon. José Alumni. El Chaco, figuras y hechos de su pasado, Resistencia,1950. J. Alumni, C.L. Piacentini y S. Geraldi. Homenaje al 2do. Centenario de la fundación de la Reducción de Abipones San fernando del Río Negro, Resistencia, 1950. Martín Dobrizhoffer. Historia de los Abipones.T.III Resistencia, 1968. Florián Paucke. Hacia allá y para acá. Una estada entre los indios  mocobíes. Buenos Aires, 1944.
Extractado de mi libro: Efemérides Nacionales y de la Provincia del Chaco. Resistencia, 1988.

lunes, 18 de abril de 2011

LAS RUINAS DEL KM. 75 Y CONCEPCIÓN DEL BERMEJO

Hallazgo de las ruinas.
 

Ubicación de las Ruinas del Km. 75

   Estas ruinas se encuentran sobre la ruta nacional Nº95, a 74,5 Kms. De Pcia. Roque Sánez Peña y a unos 60 kms. del Río Bermejo. Descubiertas el 17 de setiembre de 1943 por Alfredo Martinet  -vecino de Pcia. Roque Sáenz  Peña y conocedor de la zona-, fueron visitadas y estudiadas por Mons. José Alumni, Evaristo Ramírez Juárez, Ana Biró de Stern, Nicanor Alurralde y Marcelo Montes Pacheco, entre 1943 y 1956. Según el plano levantado por el Ing. Héctor Martinet, hijo del descubridor del yacimiento. Se trata de los restos de una verdadera población con muro perimetral defensivo de 600 mts. de lado, observándose el trazado de calles, manzanas, plantas de viviendas y un espacio libre central que sería la plaza. El sistema constructivo predominante es el de muro de tierra apisonada y techo de palma.

    La mayoría de los investigadores, inclusive Mons. Alumni, descartaron al principio que se tratase de los vestigios de la destruida Concepción del Bermejo, por hallarse a tanta distancia del río y no en sus riberas como afirmaba su fundador haberla establecido. Sólo Montes Pacheco sostuvo en ese momento la posición afirmativa, basándose en la ubicación de las ruinas de Pampa Tolosa (al S.O. de J.J.Castelli) identificadas como pertenecientes a la encomienda de Guácara.

Mons. José Alumni, historiador chaqueño y el
primero en estudiar las ruinas
Discusión sobre la identidad del yacimiento.

    Alumni investigó el yacimiento del Km. 75 entre 1947 y 1958, fecha en la que publicó sus conclusiones en el diario “El Territorio” de Resistencia y “La Prensa” de la Capital Federal, sosteniendo entonces que se trataba de las ruinas de Concepción del Bermejo. En cambio el Tte. Cnel. Evaristo Ramírez Juárez, en un estudio realizado en 1943 situó a la desaparecida Concepción a los 26º, 41’ de Latitud Sur, y a los 59º, 56’ de Longitud Oeste, en un sitio próximo al Río Bermejo, al Sur de Presidencia Roca.
    También Nicanor Alurralde  (1945) ubicó a esta ciudad junto al Río Bermejo y pocos kilómetros al Oeste de Presidencia Roca. Sobre la base de los estudios de Ramírez Juárez y del dictamen de la Comisión de Monumentos y Lugares Históricos, el Gobierno Nacional dictó el Decreto del 17 de Diciembre de 1943, declarando lugar histórico a Concepción del Bermejo, entre otros sitios existentes en el Chaco, aunque sin pronunciarse sobre el valor de las ruinas del Km. 75 que habían sido descubiertas meses antes y que aún no habían sido investigadas.

Plano del Km.75 por Alfredo Martinet

Interviene la Universidad del Nordeste.
     En 1965 la Facultad de Humanidades de la Universidad del Nordeste se hizo cargo de la investigación de las Ruinas del Km. 75 con el apoyo del Gobierno Provincial, quien por Decreto 2360 hizo reserva del sitio para facilitar las tareas arqueológicas y de conservación del sitio. Las mismas fueron encaradas por un equipo de investigadores dirigido por el Prof. Eldo S. Morresi, secundado por el Prof. José Miranda Borelli en el aspecto arqueológico y por el Dr. Ernesto J. Maeder en la interpretación histórica. Los resultados de esta investigación fueron dados a conocer por el Prof. Morresi a través de dos publicaciones: “Las Ruinas del Km. 75 y Concepción del Bermejo” (1971) y “Heredad Hispánica en el Chaco” (1979), editadas por la Facultad de Humanidades de la U.N.N.E.
    
Excavación arqueológica en el Km.75
por la Fac. de Humanidades - U.N.N.E
Resultado de los trabajos.
   Las conclusiones de esa investigación corroboran lo afirmado por Mons. Alumni sobre la identidad de las Ruinas del Km. 75 y Concepción del Bermejo. Las mismas se apoyan en la interpretación de la documentación histórica (Acta fundacional, carta del propio fundador al Obispo de Tucumán Francisco Victoria, informe del Gobernador del Río de la Plata Diego de Góngora de 1622, entre otras), las que demuestran –según esta interpretación- la realización de una ceremonia simbólica de fundación junto al río, pero un asentamiento real en el Km. 75 alejado del Bermejo y cerca de la Encomienda de Matará. Las 30 leguas que se mencionan en todos los documentos, como la distancia entre la ciudad y la desembocadura del Bermejo en el Río Paraguay, traducidas a las medidas usadas en esa época, confirman esa ubicación. También el mismo trazado urbanístico de la ciudad y la presencia de los templos, la población estimada que albergaba dentro de su perímetro, el hallazgo de vestigios de clara procedencia hispánica junto con restos culturales indígenas y su similitud con otras ciudades hispánicas de la época. Finalmente el fechado dendocronológico y radiocarbónico aplicado a los restos hallados, son una prueba de estar en presencia de una ciudad hispánica de los Siglos XVI y XVII.
    Sobre la base de estos estudios y a propuesta de la Comisión Nacional de Monumentos y Lugares Históricos, el Gobierno Nacional dictó el Decreto Nº 631 del 16 de Marzo de 1979 declarando “Lugar histórico” a las Ruinas del Km. 75 por haber sido asiento de la ciudad de Concepción del Bermejo.

Problemas no resueltos.

Vasija procedente del yacimiento

    Pero subsisten interrogantes y problemas de interpretación arqueológica e histórica que aún no han sido resueltos. El Prof. José Miranda Borelli –quien participó activamente en los trabajos de excavación- publicó en la Revista de la Junta de Historia del Chaco en 1978 (Nº 1, pp. 46-54) un artículo titulado: “Valor Patrimonial de las ruinas del Chaco”, en el que sostiene que ante la falta de claridad de algunas interpretaciones hechas para afirmar que se trata de las ruinas de la destruida Concepción y la aparente contradicción existente entre algunos documentos, era necesario investigar y/o localizar las otras poblaciones vinculadas con esa ciudad: Matará, Guácara, Matalá y los dos asientos de la Reducción de San Francisco fundada por Hernandarias en 1616 en territorio chaqueño frente a Corrientes (cerca de la actual Las Palmas). Sostuvo este investigador que se hace necesario comprobar la existencia de ruinas allí donde se anunciaron a fin de verificar si se trata de las buscadas. Cita el caso del hallazgo de ruinas efectuado por el Cartógrafo José González Leiva en 1933, junto a una laguna llamada “de las Conchas” y que supuso serían de Concepción del Bermejo. 

Hipótesis del traslado de la ciudad.
    Por mi parte, en una conferencia realizada hace ya muchos años, sostuve la hipótesis de la efectiva fundación de la ciudad junto al río Bermejo y de su traslado posterior a un sitio más a cubierto de los ataques indígenas en el interior del Chaco. Ello explicaría la contradicción de los testimonios históricos y cartográficos y convertiría a las Ruinas del Km. 75 en el segundo asiento de Concepción del Bermejo y no el único, como se sostiene hasta hoy.
    Para hacer esta afirmación me basé en un análisis más minucioso de los testimonios históricos ya citados y en otros que, o bien fueron interpretados imperfectamente o bien no fueron tenidos en cuenta. Entre estos se cuenta la referencia del cronista Ruy Díaz de Guzmán –coetáneo de la fundación de Concepción-, quien afirma expresamente que la ciudad se encontraba junto al Bermejo e incluso la denomina “Puerto de la Concepción”, confirmándolo con el mapa que confecciona en 1612 el que no deja lugar a dudas, pues las distancias que la separaban Corrientes y de Asunción son bastantes precisas si las comparamos con las actuales en relación con la ubicación que propusieron Ramírez Juárez y Nicanor Alurralde.

Vista actual del yacimiento
      Además utilice referencias del Jesuita P. Martín Dobrizhoffer (S. XVIII), quien no sólo sostiene que la ciudad de Concepción estaba fundada junto al Bermejo sino que afirma haber visto que un espeso monte de algarrobo cubría sus escombros. (Historia de los Abipones, T. I, pp. 217, 266 y 471). También el P. José Jolís S.J. (S.XVIII) refiere que Concepción fue fundada “junto al Bermejo” a 90 leguas de Santiago del Estero, distancia que traducida a las medidas de la época alcanza a las riberas de dicho río, y que en 1639 los Padres Juan Pastor y Gaspar Cerqueira (nativo de Concepción) llegaron hasta el pueblo de Matará a unas 80 leguas de Santiago (diez menos que las que asigna a Concepción que para entonces ya había sido abandonada) para que sus habitantes los guiaran al “país de los abipones”, quienes junto con los mocobíes y frentones habían provocado el éxodo de los pobladores de la ciudad hacia Corrientes.(Ensayo sobre la Historia Natural del Gran Chaco, Libro VI, Arts. VII y VIII).
     La convicción de que Concepción fue fundada en el lugar que Alonso de Vera señaló en el Acta de fundación, surge claramente de los que expresa el Escribano Montiel en la única copia de dicho documento que se conserva, cuando al referirse a la iglesia dice: “…la cual yo, el dicho Escribano doy fe la vi armada y decir misa.” La suposición del posterior traslado surge de la autorización contenida en dicha acta, la belicosidad de los indígenas comarcanos, imposibles de reducir a encomienda, y la necesidad de contar con la mano de obra de los mataráes, pacíficos y cultivadores de maíz, para asegurar la subsistencia del poblado. Planteado así el problema queda abierta la posibilidad del hallazgo de nuevas ruinas y la constatación de si pertenecen a la “primera fundación” o “primer asiento” de la ciudad de Concepción del Bermejo mediante la investigación arqueológica.

Sistema constructivo utilizado en la
época hispánica


Fuentes consultadas: Eldo S. Morresi. Las Ruinas del Km. 75 y Concepción del Bermejo (1971) y Heredad Hispánica en el Chaco (1979); José Miranda Borelli. Valor patriomonial de las ruinas del Chaco. (1978); Martín Dobrizhoffer S.J. Historia de los abipones. T. I, (1967); José Jolís S.J. Ensayo sobre la Historia Natural del Gran Chaco. (1972); Ruy Díaz de Guzmán. La Argentina (1974)

miércoles, 13 de abril de 2011

CONCEPCIÓN DEL BERMEJO: PRIMERA CIUDAD HISPÁNICA EN EL CHACO

Expedición española al interior del Chaco
En el corazón del Chaco.
   El asentamiento de los hispano-criollos en el Chaco se inició el 14 de Abril de 1585, cuando el conquistador español Alonso de Vera fundó en su interior la ciudad de Concepción de Nuestra Señora, Concepción de la Buena Esperanza o Concepción del Bermejo, mediante una nutrida expedición que partió de Asunción del Paraguay a mediados de Marzo de ese mismo año. Con una fuerza de 135 arcabuceros, en su mayor parte mestizos, tuvo que hacer frente a la tenaz defensa de sus tierras por parte de las tribus guerreras de la región quienes lo obligaron a librar tres combates antes de arribar al sitio elegido.
Escena de la fundación de
una ciudad en el S. XVI
   Concepción estaba ubicada cerca de la margen derecha del Río Bermejo a unas 30 leguas de su desembocadura en el río Paraguay. Era un lugar estratégico para las comunicaciones entre Asunción y las ciudades del Tucumán y del Alto Perú, y estaba poblado por aborígenes de los grupos étnicos Matará y Guaycurú. La ciudad contó con un Cabildo, cuyo primer Alcalde fue Hernando Arias de Saavedra, primer criollo que accedió años después a la Gobernación del Paraguay y del Río de la Plata, y su fundador la puso bajo la advocación de la Virgen del Rosario.

Antecedentes fundacionales.
    La fundación de esta ciudad en nuestra región respondía a lo establecido en las Capitulaciones del Adelantado Juan Ortiz de Zarate con el Rey de España, y por otra parte se encuadraba dentro del plan fundacional iniciado por Juan de Garay desde Asunción, con la fundación de Santa Fe en 1573 y Buenos Aires en 1580, bajo el concepto de “abrir puertas a la tierra”. Además las autoridades de Asunción buscaban establecer una comunicación segura con las ciudades del Tucumán y del Alto Perú a través del Chaco, y reafirmar su dominio de la región frente a las pretensiones territoriales de los gobernantes de aquella provincia andina.
     La fundación de las encomiendas de Guácara y Matará en 1584, en el interior del Chaco por los vecinos de Santiago del Estero, entre los que estaba Antón Martín un ex compañero de Juan de Garay, convenció a las autoridades de Asunción de que era imperioso adelantarse y ocupar la región  antes que los conquistadores de la Provincia del Tucumán consolidasen su dominio.

Retrato de Hernando Arias de Saavedra (Hernandarias)
Primer Alcalde de Concepción del Bermejo
Tensiones interétnicas.
    La mayoría de los colonos pobladores eran de origen mestizo, mezcla de españoles y guaraníes, como lo fueron los que poblaron Santa Fe y Buenos Aires. Su base económica se hallaba en el producto agropecuario de los tres pueblos de aborígenes sujetos a encomienda de su jurisdicción: Matará, Guácara y Matalá, a los que se le agregaría en 1622 el pueblo de Hohomas. Estos aborígenes eran de índole pacífica y sus hábitos agrícolas –por la influencia de los pueblos andinos- los hacían aptos para el servicio personal. No ocurría lo mismo con las tribus guerreras del Chaco: tobas, mocobíes y abipones, quienes no aceptaron la intromisión del hombre blanco en sus dominios y se mantuvieron en constante acecho.

Un pleito territorial
   Concepción del Bermejo originó un largo pleito entre las gobernaciones del Paraguay y del Tucumán por la posesión del Chaco. Mientras se resolvía esta cuestión en los más altos tribunales de España, la Corona resolvió provisionalmente mantener la ciudad dentro de la jurisdicción de Asunción. Esto le permitió un relativo progreso pues contaba, en su momento de apogeo, con 100 vecinos o cabezas de familia y varios centenares de aborígenes de servicio, una producción de algodón, maíz, lienzos, cera y cáñamo, y un activo comercio con ciudades del Tucumán y hasta del Perú.
Arcabucero español de la
época de la Conquista
    En 1617 el Rey Felipe III puso fin al litigio territorial al dividir la Gobernación del Río de la Plata en dos: una con capital en Asunción y otra con cabecera en Buenos Aires. Concepción fue incluida en la jurisdicción de esta última, de tal modo que tanto las autoridades de Asunción como del Tucumán perdieron interés en su protección y conservación.

Lenta declinación.
    En esa época se intensificaron las denuncias contra los encomenderos de todas las ciudades hispánicas, por los malos tratos que a manos de éstos sufrían los aborígenes, abusos que también ocurrieron en Concepción del Bermejo. El visitador de la Audiencia de Charcas Francisco de Alfaro, quien comprobara personalmente esos abusos en su recorrida por todas las encomiendas, publicó en 1612 sus célebres “Ordenanzas” que prohibían el sistema de encomiendas y exigían el buen tratamiento de los aborígenes por parte de criollos y españoles. Estas Ordenanzas se aplicaron en Concepción del Bermejo en 1621 y ocasionaron el debilitamiento de la ciudad al faltarle su sostén económico que era el trabajo indígena en las encomiendas, y la lenta emigración de sus pobladores.
    Al percibir esta declinación de su sistema económico y defensivo, los grupos aborígenes no sometidos arreciaron sus ataques, y si en los primeros años la ciudad pudo defenderse eficazmente, en esta última etapa fue cada vez más difícil resistir los continuos asedios. Los pobladores tuvieron que estar permanentemente sobre las armas, y la ayuda desde las otras ciudades llegaba tarde o nunca para conjurar el peligro.

El abandono de la ciudad.

Batalla entre conquistadores y aborígenes
en el Siglo XVI

    Preludio del desastre final fue la destrucción del pueblo de Matará en 1631 y la derrota de la fuerza armada que salió de Concepción para repeler el ataque, con la muerte del Teniente de Gobernador Antonio Calderón y 22 soldados. Los sobrevivientes de este desastre llegaron a la ciudad y alertaron que una alianza de 2.000 aborígenes de distintas parcialidades de guerreros guaycurúes, entre los que sobresalían tobas, abipones y mocobíes se disponía a atacar la ciudad.

Guerrero mocobí según el
Padre Florián Paucke S.J.(S.XVIII)

    Viéndose en inminente peligro, los habitantes de Concepción del Bermejo decidieron abandonar la ciudad en 1632 y dirigirse a la ciudad de Corrientes, en un penoso éxodo a través del monte chaqueño. Los acompañaron una parte de los pobladores indígenas de los pueblos Matará, Matalá, Guácara y Hohomas, que también fueron abandonados. Todos los intentos por repoblar la ciudad, organizados por las autoridades de la Gobernación del Río de la Plata fracasaron, por la encarnizada resistencia de los pueblos originarios del Chaco. Finalmente la Corona resolvió en 1645 disolver el Cabildo de Concepción del Bermejo y declarar vecinos de Corrientes a sus pobladores.

(Extractado de mi artículo: "La ciudad Perdida del Bermejo" en la Revista "Todo es Historia". Nº 224, Dic. 1985, 48-60)